MÁSCARAS
Un canto para alegrar la ruta, la forma dentro de
su horma como si llenáramos la boca de agua. Al principio
queremos escupirla, quedarnos vacíos y poder hablar de
lo que hemos sentido.
Hablar de esa boca llena de agua, hablar bellamente la
angustia.
Resistir mucho tiempo con la boca llena de agua para
bebérnosla finalmente, ése es el momento de beber
o de escupir el agua.
Sólo hablo de la boca llena de agua, no de lo que he
escupido o bebido ¿cuánto tiempo podremos resistir
con la boca llena de agua?
Ella ahogaba de esa forma las palabras, no podía decírselas
a sí misma ni decírselas al mundo, luego ella escupía
en el mar y se volvía anciana.
Un canto de amor, horma donde verter agua. Antes a la tierra
se llegaba lentamente, te comía una mujer, en su tripa
iba abriendo el cielo una rosa; ella fumaba los días de
niebla, buscaba los rostros en el agua, no sé por cuánto
tiempo se podrá oír ese canto de amor.
Cada día más débil y lejano se oye, es como
si ya no lo
cantara nadie y fuera yo el que lo oigo dentro de mí mismo
sin saber de dónde llega.
No sé por cuánto tiempo más lo oiremos,
es como una
cerilla a la que echamos el aliento antes de encenderla, luego
debemos iluminar con ella una gran sala vacía, te ciega;
se rompen las cuerdas del arpa y desesperadamente haces nudos
y llenas la boca de agua.
El azul obliga al blanco, el blanco al azul, la poesía
es luz.
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