José Andrés Melián Hechavarria
Una parte del Ser
AUTOR: José Andrés Melían Hechavarria
José Andrés Melían Hechavarria
es cubano, desde hace
tres años vive en Madrid. Le
gustó siempre leer y escribir.
También adora la comida, el
amor y trabajar en actividades
creativas.
Tiene diversos escritos y esta
es su primera obra editada
en España.
TÍTULO: Una parte del Ser
La policía intervino a causa del escándalo, y Julio
fue arrestado por agredir a Encio. Las declaraciones
de este llamaron la atención de un oficial, quien ordenó
investigar. Una semana después el resultado
demostró que Enrique retenía a Luisa a su lado
haciéndole creer en una fortuna oculta. De acuerdo
con el amante ella restableció las atenciones que había
descuidado, pero al no acrecentarse el caudal con que
esperaba ser remunerada, creció el resentimiento
hacia el marido. Dispuestos a dar el golpe, ella y el
amante contrataron a un secuaz.
LEER UN FRAGMENTO: Una parte del Ser
Nada hacía suponer que la estabilidad emocional de Inesta
Ramos, Doctora en Medicina, cuyo consultorio ofrecía atención
médica a ciento veinte familias, y era conocida por pacientes y
vecinos como Inés a secas, pudiera alterarse con facilidad, ni aunque
le apareciera de pronto un marido; y ocurrió, intuyéndolo ella
al escuchar la voz de Marina.
Desconocía su nombre aún, pero como vecina la había visto y
escuchado de pasada en la calle. Era mujer de excelentes modales,
debía reconocerse, aunque estos fueran afeados en ocasiones
por el tono y los gestos varoniles.
- Pasa – invitó Inés, ayudándola a superar el temor que apreció desprendido de una buena educación.
Marina se animó: Estaba allí por la abuela: pobre mujer, no
podía dar ni un paso.
Observándola, Inés confirmó la intuición que tuvo al escucharla.
Luisa llevaba semanas quejándose de molestias en las piernas al
caminar, y esa mañana ya no aguantaron más, como si dijeran de
golpe: hasta aquí.
- Estoy asustada, claro está; pero mucha guerra me queda por
dar todavía, y al fin usted llega a reafirmar mi confianza. La considero
buena en su oficio. Al menos creo con absoluta seguridad
que bien podría mandársele a buscar la muerte – dijo dándole la
bienvenida a Inés.
(...)
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