Elena del Amo__________
Nubes de evolución
AUTORA: Elena del Amo
Elena del Amo (Madrid, 1948).
Escritora, guionista y traductora.
Premio Ciudad de Badalona por
Desayuno de pastas y licores y
Asociación Cultural Prometeo
por Sonatas. Mención del Ministerio
de Cultura por el guión y la
dirección de la película Presencia
familiar, Premio al Mejor Autor,
por el guión y la dirección de la
película Penumbra. Concesión
del Ministerio de Cultura de una
beca para escribir el guión cinematográfico
El Carruaje. Premio
Stendhal, de la Fundación Consuelo
Berges, por la traducción
del libro de Escritos sobre arte, de
Denis Diderot.
Libros Publicados: Un mar de
lágrimas, en Ediciones Barataria
y, recientemente, Escenas y
escenarios en CULTIVALIBROS
TÍTULO: Nubes de evolución
"Alfonso, en la habitación ahora de nuevo
sólo iluminada por la tenue luz de la bombilla
de la mesita de noche, cerró los ojos.
Ahí, sobre la cómoda, estaba la bandeja, y
ahí también, en la butaca, esa mujer que
acababa de decirle que le había echado unas
gotas en la leche. Sí, de café, había dicho de
café, pero unas gotas.
¡Unas gotas!"
LEER UN FRAGMENTO: Nubes de evolución
-Alfonsito, mi amor, ya está aquí el padre Isidro. ¡Alfonsito! ¿Dónde está la alegría de su madre?
Inés entró en la habitación de su hijo y se acercó a la cama,
en la que se veía un bulto pero ninguna cara.
-¡Encima que vengo yo a despertarte y no mando a Eulalia! –Continuó Inés en tono de cariñoso reproche dirigiéndose
a las ventanas y descorriendo las pesadas cortinas de
terciopelo para que entrara luz, una luz que inmediatamente
iluminó la habitación como si se hubiera encendido un
enorme foco amarillo-. ¡Así me lo agradeces! ¡Qué ingrato
es mi niño, Dios mío, qué ingrato!
Una vocecita salió de debajo de las sábanas.
-¡No quiero ver a nadie!
-¿A mí tampoco? –Preguntó Inés con voz melosa sentándose
en la cama y apartando las sábanas-. Vamos, Alfonso,
hijo, sé razonable. No querrás que se lo cuente a papá, ¿verdad?
Se disgustaría muchísimo. Además, es de mala educación
hacer esperar a la gente, y el padre Isidro lleva ya un
rato esperándote.
(...)
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