Carlos Ros _______________________
Monasterio de la Encarnación de Valencia
AUTOR: Carlos Ros
Carlos Ros ha dedicado una especial
atención a personajes y
temas sevillanos en su ya extensa
bibliografía.
Últimamente se ha enfrascado
en el mundo teresiano con la
publicación de una trilogía de
personajes en torno a Teresa de
Jesús: Jerónimo Gracián, María
de San José y Ana de Jesús,
que se sintieron herederos del
carisma fundacional de la Santa
de Ávila y sufrieron por ello.
Los libros se titulan:
El hombre de Teresa de Jesús.
Jerónimo Gracián. La hija predilecta de Teresa de
Jesús. María de San José.
Ana de Jesús. Compañera de
Teresa de Jesús, Musa de Juan
de la Cruz, Fundadora de los
Carmelos de Francia y Flandes.
El presente libro es una historia
sucinta del Monasterio de
la Encarnación de Valencia, de
monjas carmelitas, con más de
quinientos años de presencia
en la ciudad del Turia.
TÍTULO: Monasterio de la Encarnación de Valencia
En Valencia, vieja ciudad señorial donde «el año
entero parece sereno abril», que diría Lope de Vega,
se halla el Real Monasterio de la Encarnación del
Señor, que este es su nombre ofi cial, a la vera misma
de las torres de Cuarte. Madre Sagrario, la priora, es
vieja conocida y me alegra saber que está dando los últimos retoques a un convento que hubo que levantar
de la nada, es decir, de los escombros, tras la guerra
del 36.
Si sus paredes son relativamente nuevas, hermosa
iglesia y bonito claustro para una comunidad de catorce
monjas carmelitas, la historia de este convento
se remonta a cinco siglos atrás.
El 6 de octubre de 1502 se congregaron en el lugar
del Monasterio —aunque no bajo estas paredes— de
aquella Valencia murada, siete mujeres, consideradas
como fundadoras, para vivir la vida del Carmelo.
Hoy es una comunidad multinacional. Hay españolas,
fi lipinas, venezolanas… Cantan como los ángeles,
en todas las misas, a diario. Vayan a las 9 de mañana
de un día cualquiera. La iglesia está silenciosa, invita
al recogimiento y a la oración. Y de pronto… al subir
el sacerdote al altar, salen unas voces angélicas del
coro. Son ellas, carmelitas, monjas que tienen como
carisma específi co la contemplación.
LEER UN FRAGMENTO: Monasterio de la Encarnación de Valencia
¿Por mucho tiempo? No. Las clarisas del Real
Monasterio de Santa Isabel y Santa Clara se quejaron de
nuevo a Fernando el Católico del perjuicio que recaería
sobre la antigua Capilla de la Puridad con la fundación
del nuevo convento. La queja tuvo éxito, el rey ordenó sobreseer la causa y las obras del nuevo convento se paralizaron.
Ello obligó a que las carmelitas, para seguir
adelante, cedieran y un año más tarde, septiembre de
1503, cambiaran por propia voluntad la invocación de la
Concepción por el de la Encarnación, advocación también
especialmente querida en el mundo carmelitano. Con el
nombre de la Encarnación se hallaba el monasterio de Ávila, donde entraría años después Teresa de Jesús, y,
tras el de Valencia en 1503 lo serían el de Granada en
1508 y el de Sevilla en 1513.
La renuncia al título originario fue aceptada por
Fernando el Católico en una provisión fechada en
Perpiñán el 8 de noviembre de ese año, conservando al
convento las demás prerrogativas regias concedidas. Las
obras del convento pudieron continuar y felizmente echó raíces en Valencia.
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