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Enrique Sierra Santos__
Hipótesis
TÍTULO: Hipótesis
Básicamente el ensayo trata de demostrar que el proceso
de hominización surge a partir de la hiperafectividad
de la madre homínido hacia el hijo, lo que
conduce a su vez a una serie ininterrumpida de acción
e interacción entre esa hiperafectividad materna y el
debilitamiento (ralentización-fetalización) somático
del hijo o, lo que es lo mismo: el inicio del proceso de
juvenilización-cerebralización de la especie y la consiguiente
modificación de los “programas biológicos e
instintivos” por los “socioculturales”. El ensayo describe,
posteriormente, las consecuencias derivadas del
papel fundamental de esa mujer primitiva en el desarrollo
de la Historia de la Humanidad, consecuencias
basadas paradójicamente, sin embargo, en la ignorancia
de este hecho capital, aunque impreso
profundamente en el inconsciente colectivo de los
hombres.
LEER UN FRAGMENTO: Hipótesis
El gran problema del hombre es su incapacidad para aceptar su propia realidad.
Podremos sí aceptar que nuestro origen fue remotamente del mundo animal,
pero jamás nuestro orgullo podrá aceptar que lo que hoy somos y poseemos: cultura,
tecnología, pensamiento, arte e incluso el yo cartesiano pueda derivar del mundo animal.
Nos complace pensar ¿quién no lo ha pensado alguna vez? que en algún momento
de ese largo proceso de separación algo ajeno a la Naturaleza tuvo que ocurrir, algo
sobrenatural, en el estricto concepto del término sobrenatural, que cambió nuestro
destino. Pues bien, debemos afirmar rotundamente que nada extranatural o sobrenatural
ha producido lo que hoy somos. Todo, absolutamente todo lo que somos y
hemos creado, surge de un proceso natural. Nuestra cultura, nuestro pensamiento,
nuestro lenguaje, nuestro yo, todo, se enmarca en un proceso tan natural como el
vuelo de un pájaro. ¿Pero y las diferencias tan evidentes, tan abismales con el mundo
animal? En realidad lo que nosotros consideramos grandes diferencias nos lo parecen
desde el momento que carecemos de la posibilidad de compararlas con algo.
Debemos comprender que no tenemos un ser superior ante el cual, y comparativamente,
podemos ver las diferencias con el mundo animal. Por otra parte la Naturaleza
produce todo tipo de diferencias en su obra ¿Qué pensaría el océano de un mar? ¿El
mar de un río? ¿El bosque de la sabana? ¿Una cordillera de un pequeño montículo? ¿El trueno de un estornudo? ¿El relámpago de una cerilla? Y en el mundo animal ¿Un
elefante de una pulga? En fin. Sin embargo, insistiremos: Pero nosotros somos algo
más, somos seres pensantes. Cierto. ¿Y qué nos hace “pensar” que la Naturaleza es
incapaz de crear seres pensantes que incluso puedan llegar, como lo hacemos nosotros,
a negar su obra en nosotros mismos?
(...)
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