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Eloisa Sánchez Barroso
El desencuentro
AUTORA: Eloisa Sánchez Barroso
Eloísa Sánchez Barroso reside
en Cádiz. Estudió música
en distintos conservatorios
y es diplomada en
francés por la Escuela de
Idiomas de Granada.
Entre los premios obtenidos
figuran: Médaille de Bronce de la l’Academie
International de Lutèce,
Paris; Menión Poética Platero, Club del Libro en Español, Naciones Unidas, Ginebra; Poetas Andaluces Ciudad de Sant Fernando; Accesit Esquío.
Tiene publicados los siguientes
libros: Je ne veuxpas mourir, Domine, nonsum dignus, En las redondaslunas de mi cuerpo, La cumbre del Alcor, La clave no está en la partitura, Un sordo rumor de nada, Eva en el exilio, y Los hijos de Raquel.
TITULO: El desencuentro
" A través de un estilo epistolar, evocador de un pasado,
madre e hija profundizan en los conflictos que se
ocultan en lo más hondo del espíritu.
La total disección de unos sentimientos escondidos
en los recovecos de la memoria que surgen llenos de
lucidez y precisión. Dos declaraciones de amor-odio
convertidas y contradictorias, dos ángluos distintos
desde donde descubrir la existencia. Posturas irreconcieliables –aun ante la misma muerte– que, a lo
largo de toda la narración, evidencian la gran complejidad
que, a veces, imposibilitan al amor para
aflorar libremente a la superficie. "
LEER UN FRAGMENTO: El desencuentro
Hoy he vuelto del hospital. He regresado a casa. Y a pesar de que esto significa que he perdido la batalla -que apenas ha durado un año-, estoy tranquila, serena. Porque sé que he usado todas las armas a mi alcance, mejor dicho, al alcance de la ciencia, para luchar contra mi enemigo. Pero su resistencia me ha vencido, ha acabado por dominarme. Y una vez pasado el infierno del rechazo mío (del que nada te voy a contar), de la rebeldía, de la insumisión... Una vez agotados los llantos y los gritos sofocados y las protestas ¿por qué a mí, por qué a mí...?, he terminado, no por aceptar, sino por aceptarme a mí misma en estas circunstancias.
Es medianoche. La casa duerme ahora. Andreas descansa por fin, ¡lo ha pasado tan mal! En todo momento ha estado cerca de mí. Horas de incertidumbre y de esperanza; de silencio y soledad. Hace unos instantes, dispuesto ya a irse a dormir me ha dicho:
-No tardes mucho, ¿eh? Necesitas descansar, cariño.
(...)
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