María Carmen Pesudo_______________
Formas curvas. Concavidad y convexidad
AUTORA: María Carmen Pesudo
TÍTULO: Formas curvas. Concavidad y convexidad
La tendencia fundamental del hombre hacia las formas más simples,
hace que este se decante especialmente por las formas circulares y esféricas.
El círculo, con su simetría central, es el esquema visual más simple y su
perfección formal llama la atención.
Al ser la forma más universal e inespecífica, las esferas, los círculos y los
anillos destacan en los modelos primitivos de la tierra y el universo.
Así como el adulto utiliza las bolas o los círculos para representar conceptos
absolutos o abstractos- maquetas moleculares, conjuntos matemáticos…-, el
niño los utiliza para representar la “compacidad” de los objetos.
El círculo es la primera forma que sale en los garabatos infantiles.
Los experimentos de Charlotte Rice, han demostrado la frecuencia con que los
niños escogen preferentemente los círculos de entre muchas figuras diferentes
y Goodnow afirma que, al dibujar figuras humanas, los niños empiezan por el
círculo de la cabeza.
LEER UN FRAGMENTO: Formas curvas. Concavidad y convexidad
Los volúmenes cóncavos y convexos, representa un juego dual que se
contrapone en cuanto a su significado, pero que formalmente suelen usarse a
la par a fin de potenciar sus significados.
La convexidad representa un deseo de acumulación de material,
mientras que la concavidad, el afán de vaciamiento espiritual.
En el primer caso se produce un deterioro de la espiritual a favor del
materialismo, mientras que en el segundo caso se produce un enriquecimiento
mental.
Tradicionalmente, las formas cóncavas- por su similitud con las formas
receptivas, de acogimiento y recogimiento-, se han relacionado con las formas
femeninas y por el contrario, las convexas- por su ímpetu hacia el exterior, su
agresividad y su penetrabilidad, con la masculinidad.
El diálogo que se establece entre las formas cóncavas y convexas, y
entre los significados complementarios de pasivo-activo, espíritu-materia y
femenino-masculino, confiere a este elemento formal de una gran complejidad
y de un dinamismo y riqueza importantes.
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