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  Pedro Villarejo                      
     Biblia antes del sueño


AUTOR: Pedro Villarejo

Es muy difícil mirar al mar y no pensar en nada, escribe el maestro Alcántara. Mirando al mar escribo lo que puedo y, haciéndome eco de que la belleza es un artículo de primera necesidad, trato de poner en orden las palabras para que la pluma no sufra al hacerse labio y escribirlas.

Mis últimos libros:

La hora deseada: Una novela sobre Santa Teresa de Jesús que me llenó de experiencias y ternuras. Premio Monte. Editorial Monte Carmelo.

La luz mentida. Memoria y cárcel del arzobispo Carranza. Otra novela histórica llena de alma y paisajes. Todo lo que un hombre puede contener y superar después de haber descubierto tantas envidias. Premio Ateneo de Valladolid. Editorial Anaya.

Dama al viento. Corazón y secretos de María Zambrano. De pronto la inteligencia, la sabiduría y la elegancia de una mujer creyente me fascinaron… decidí acompañarla después de su regreso. Editorial CULTIVALIBROS.

TÍTULO: Biblia antes del sueño

Todas las emociones, las sorpresas, experiencias, luchas o encantamientos, delirios o temores… cuanto ha visto el ser humano después de asomarse enteramente a la vida, está en la Biblia.

… Y Dios ha escondido para quienes la lean una sorpresa curativa en el trasfondo de todas las palabras.

LEER UN FRAGMENTO: Biblia antes del sueño

LAS VOCES Y LOS ECOS

EN LA NOCHE, CON LA LÁMPARA DEL SANTUARIO encendida, Samuel escucha que una voz le llama. Cree que es la de Elí, a quien sirve, pero Elí no le ha llamado... Así una y otra vez hasta que, advertido, Samuel contesta: Aquí estoy (igual que la Virgen) para hacer tu voluntad. …Con sus poemas, don Antonio Machado, enseñaba a distinguir las voces de los ecos. Desde las voces, se nos llama por el nombre, se nos distingue dándonos un destino, al mismo tiempo que sentimos el amor en la palabra. En los ecos, sin embargo, vemos un mensaje común, una advertencia colectiva, nada que pueda cautivarnos, ningún aprecio por el que merezca la pena comenzar.

Las voces llegan susurrantes, como duendes de la noche. Las voces no se cansan de decir tu nombre con la sola intención de que escuchemos la misma palabra con distinto sonido. Samuel, Diego, María... y uno cree que esas son las palabras del sueño, hasta que te despiertan y comprobamos que la noche no habla, que ha de ser alguna garganta que reclama tu lengua para decirse. Dios nos despierta cuando más dormidos estamos para que podamos escuchar con Él la conversación de todas las estrellas. Los ecos son las últimas palpitaciones de la palabra y regresan, confundidos, a sus viejos quebrantos.

(...)


 
 
 
 
 

 

 

 
         
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