Salvador García Tomas__
Aníbal. Genio de la guerra
TÍTULO: Aníbal. Genio de la guerra
Este es un libro importante sobre Aníbal, con hallazgos históricos significativos.
Hasta ahora se venía dando por sentado que Aníbal había perdido 30.000 hombres a su paso por la Galia y los Alpes, que su ejército había sufrido lo indecible cruzando las marismas del Arno y que fue derrotado en la batalla de Zama.
En este libro se demuestra claramente que nada de esto sucedió en realidad. Aníbal sólo perdió unos 500 hombres en la Galia y en el cruce de los Alpes, y tampoco existían ni existen actualmente las marismas del Arno. Efectivamente, fue derrotado en Zama, pero porque ya veía la guerra perdida y pactó con Escipión una “derrota” para salvar a Cartago de la destrucción.
Además, el autor cree que ha encontrado el auténtico campo de batalla de Cannas, al lado de una colina que posee abundantes restos de cerámica relacionada con las ofrendas hechas por los cartagineses a sus dioses en agradecimiento por la batalla tan increíblemente ganada. El hallazgo de los restos facilita suficientes datos para comprender los complicados movimientos que Aníbal utilizó para derrotar a los romanos en Cannas.
LEER UN FRAGMENTO: Aníbal. Genio de la guerra
A este respecto, observé que el relato de Polibio se puede dividir en
dos partes bien diferenciadas:
La primera, cuando narra los movimientos del ejército cartaginés en
Italia de los que los romanos fueron testigos visuales, por lo tanto, con informes
oficiales bastante fidedignos, quizás almacenados en las dependencias
del Senado, a los que seguramente Polibio tuvo acceso de una
forma directa o indirecta. En este apartado Aníbal sale muy bien parado
con unas elaboradas y espectaculares hazañas que han causado admiración
a todo el mundo, incluso a los propios romanos, sus enemigos.
La segunda, los relatos de los hechos del mismo ejército cartaginés
que sucedieron fuera de la presencia del ejército romano. Por esta razón,
tuvieron como base las narraciones de los propios soldados que no podían
ser ratificadas con ningún informe oficial. Esto las hacía más propensas
a ser exageradas, no solamente por los escritores, sino incluso
por los propios cartagineses. No es que yo piense que los autores romanos
o pro romanos intencionadamente decidieran rebajar los méritos
de Aníbal adjudicándole estas pérdidas, sino que aprovecharon el desconocimiento
de las mismas para dar rienda suelta a su imaginación con
un relato totalmente épico, por lo mismo, más atractivo a sus lectores.
A este apartado corresponde toda la marcha desde Cartagena hasta las
llanuras del Po, como también la marcha por las marismas del Arno en
Etruria (actual Toscana) marcha que ningún oficial del ejército romano
contempló. Aquí Polibio, aunque bastante fiel a la línea de los hechos, creo
que exagera, tanto las dificultades como las pérdidas sufridas por el ejército
cartaginés. Ya sé que él mismo alega que no quiere caer en esa tentación
como otros escritores de su época, pero al final, no puede apartarse de la
tendencia de entonces de mitificar o exagerar los hechos relativamente
desconocidos para dar más fuerza y atracción a su relato.
(...)
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