María Ángeles Sanchis _______
El último sello. ALAS
AUTORA: María Ángeles Sanchis
María Ángeles Sanchis nació en Onteniente
(Valencia). Cursó estudios
de Enfermería en la Universidad
de Valencia. Actualmente trabaja
como enfermera en la Unidad de
Cuidados Intensivos en un hospital
de ésta misma ciudad.
En febrero de 2010 ya publicó en
CULTIVALIBROS su primera novela,
El Último Sello, con el primer
volumen, titulado El AS. Con Alas se entrega el segundo volumen de
su obra como continuación de una
larga historia que, posiblemente,
continuará.
TITULO: El último sello. ALAS
El misterio que nos ha desvelado Yeshua en el libro El Último Sello con su primer volumen, El AS, se complementa
con este segundo libro llamado Alas.
Esta novela es una autobiografía narrada por una mujer
llamada María Ángeles, que nos desvela, paso a paso, el
camino que ella misma ha tenido que seguir para encontrar
a la persona sobre la cual recae todo el misterio que
encierra Jesús de Galilea.
Una historia apasionante, llena de hallazgos sorprendentes,
códigos secretos y profecías inéditas, guardadas en los
textos del Nuevo Testamento. En este relato, el lector podrá comprobar por sí mismo la fuente que ha inspirado
el nacimiento de la novela del El AS, y al mismo tiempo le
testificará la revelación de uno de los misterios más perseguidos
por la humanidad.
Se descubre el misterio de Jesús de Galilea, de María
Magdalena, de la Concepción de la Virgen María y del
propio Niño Jesús.
Una novela que no dejará al lector indiferente, ya que por
sí mismo podrá leer las profecías que durante dos mil años
han permanecido guardadas en los textos de los Evangelios
Canónigos, ignorando la humanidad el misterio que
se guardaba en ellos.
LEER UN FRAGMENTO: El último sello. ALAS
Ella siguió mirando hacia el infinito cielo azul, ausente por completo
de cuanto le rodeaba. Ante sí, vislumbró un gran resplandor de luz
blanca y refulgente que, aunque debería haberla cegado, no lo hizo.
De nuevo el ser de luz estaba allí, lleno del misterio que le envolvía.
Ella no conseguía verle el rostro, como tampoco lo consiguió la
primera vez en que hablaron, pero a pesar de ello habló con total y
absoluta naturalidad:
–Mujer, aquí me tienes otra vez para darte mis palabras fieles y verdaderas.
–Yeshua, ¿eres tú? Estaba deseando poder hablar de nuevo contigo –contestó ella.
–Sí, soy yo. Pero mejor llámame de ahora en adelante Jesús, pues me
manifiesto a ti en cuerpo de luz y energía.
–De acuerdo, Jesús. Yo esperaba que estuvieras encarnado en un
cuerpo de hombre para poder verte, y que me hablaras humanamente.
Lo deseaba tanto…
–Que me veas así, manifestado en luz, no significa que no posea un
cuerpo como el de los hombres.
–¿Insinúas que posees cuerpo? ¿Te encuentras acaso encarnado
en algún hombre de esta época y en este momento en que yo también
vivo?
–¡Oh sí! No lo dudes. Tengo cuerpo y vago por el mismo mundo en
el mismo tiempo en que tú vives. Vivo y observo las mismas injusticias
y bondades que tú vives y observas.
(...)
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