INFORMACIÓN
Cómo editar y vender
un libro con Cultivalibros.
Contacto: Abel de Lamo
Teléfono: 915060975
Pedidos librería: 915392659
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Cuentas, Chete, en tu diario que te hubiera gustado ser como George Bailey, el protagonista de ¡Qué bello es vivir!, para descubrir qué hubiera sido de la vida de los otros sin ti. Has de saber que el pasado, presente y futuro de quienes convivimos contigo y de todos cuantos disfrutaron de tu amistad hubiera sido mucho más opaco si no hubiera recibido el brillo de tu bondad extraordinaria.
La afición por la escritura de José Luis comienza en su juventud... Pero, ¡qué digo de juventud! ¡Chete siempre fue tan joven! Y lo hubiera seguido siendo aunque hubiera vivido muchos años. Así permanecerá siempre en nuestro recuerdo, con su alma de niño asombrado y travieso.
Este libro recoge algunos de los relatos que nos dejó. Son variados y dispares: cómicos o trágicos, profundos o divertidamente disparatados, tal vez todas estas cosas a un tiempo. En todos ellos encontrará el lector la originalidad, la sonrisa y el ingenio de nuestro querido Chete.
Gesta de la cigüeña Calamidad
En una humilde torre del pueblo jienense de La Carolina duerme un profundo sueño entre pajas la pobre y desdichada cigüeña Calamidad. Su madre prepara el desayuno con un mandil rojo que cubre sus alas y lleva un peinado enrulado de peluquería. Las tostadas de pipas y bellotas son el principal menú de nuestra pequeña y dormilona cigüeña. El sol abre los ojos de nuestra heroína. Aquí comienza la grandiosa historia de Calamidad.
—Mami… El desayuno…
—Anda, quítate el camisón. Una ducha de sales te vendrá bien, cariño.
—No, no, no. Tengo sueño. Un grano de café y a la cama…
—Mira, Calamidad, nunca llegarás a nada. Acuérdate de tu tío Henry, campeón mundial de niños en París. Desde él, los niños sólo vienen de París.
—Paparruchas, el lunático de Henry de Guy, nuestro tío superchiflado que opina que la tortilla francesa es mejor que la española, que Maxim's aventaja a El Bulli, que las ancas de rana son mejores que el rabo de toro y que Zinédine Zidane supera a Emilio Butragueño. Yo prefiero a mi tío Fernando, que me da gaseosa de limón de su precioso limonero.
—Calamidad, he de decirte una cosa.
—¿Qué, mamá?
—Dios dispuso en el libro de la vida que tú eras la elegida para llevar un bebé a Luxemburgo. Allí consta, en el quinto capítulo, versículo noveno, que la cigüeña nº 1975 del pueblo más dislocado de Jaén eligiera, en la Fábrica de niños, bebés y angelitos de Dios, S.A., el bebé de un apuesto holandés y una bella señorita española, llamada Alejandra Manzano.
—No, no. Paso de malos rollos. Hablando de rollos, no tengo papel, lo gasté tirando avioncitos desde la torre. Mamá, papel.
—Hija mía, eres un desastre. No quieres ganar el cielo. Lucirás unas bellas alas negras con pintas púrpuras, el honor de las cigüeñas héroes. No te acuerdas de la Barona Pom Pistofen. Una gran heroína.
—Pom… Pom… Ya he tirado de la cadena. Pom Pistofen era una loca de atar. Además, yo nunca he pisado tierra extraña. Madrid, París, Luxemburgo en tren, pase, pero volando con mis alas ni lo sueñes. Jamás he hecho viajes tan largos, acuérdate de que no he pisado nada más lejano que Guarromán.