INFORMACIÓN
Cómo editar y vender
un libro con Cultivalibros.
Contacto: Abel de Lamo
Teléfono: 915060975
Pedidos librería: 915392659
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Sebastián Barroso Pérez nació en Genalguacil (Málaga) el 11 de agosto de 1944. Estudió en Madrid Bachillerato y el ATS, y en Sevilla, Teología y Filosofía, donde también desarrolló la mayor parte de su vida laboral. En vísperas de su jubilación volvió a Genalguacil para disfrutar de la naturaleza, como había hecho durante su niñez y adolescencia.
Este libro no es una guía turística propiamente dicha. Más bien son unas rutas en las que al mismo tiempo en que se disfruta de la naturaleza, se obseva y se medita sobre ella. También se hacen algunas críticas sobre aquello que desintoniza y rompe la armonía del conjunto paisajístico de este rincón malagueño, el valle del Genal. Igualmente pueden aparecer datos autobiográficos del autor.
Coronando al pueblo (Genalguacil)
Jueves, 5 de enero de 2005
Mañana fría, pero no con tanta severidad como la de días anteriores y que son propias del invierno; tanto que los almendros, han notado este frío y se han negado a que las blancas flores de unos y rosa de otros, perfumadas, den al paisaje el aspecto de haber nevado por algunas partes del término. De ahí que el dicho: “A quien se le pierda enero, que lo busque por la flor del almendro”, no se haya cumplido de momento en este año 2005.
He salido del pueblo a las 9 h. Por Los Alamos. Para tomar el carril que me ha traído hasta La Loma. A la salida del pueblo, he alcanzado a Salvador Ocaña Mateos (“Baltasar”) que como yo , tampoco ha temido al frío a pesar de que acaba de cumplir, según me ha dicho los 80 años y creo que muy bien cumplidos, gozando de excelente salud física y mental. Se dirige a Benanají, donde se entretiene en el huerto de una hija. Hasta aquí, hemos venido acompañados, yo, “sacándole” algunas cosillas ocurridas en el pueblo ha tiempo, a las que con cierta ironía me ha contestado. Luego, he continuado en solitario.
Por el camino, he observado que los chaparros y encinas, están dejando caer ya sus últimos frutos, las bellotas, que en el suelo, los pequeños roedores, conejos (si es que los hay) y jabalíes acabarán con ellas en los muchos banquetes nocturnos que estos organizaran.