Un rincón malagueño

Coleccion Autor

El valle del Genal. 2ª Edición

ISBN: 978-84-9923-698-8
Nº Páginas: 318 pags
Género: Narrativa
Formato papel
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Autor/es: 

Sebastián Barroso Pérez nació en Genalguacil (Málaga) el 11 de agosto de 1944. Estudió en Madrid Bachillerato y el ATS, y en Sevilla, Teología y Filosofía, donde también desarrolló la mayor parte de su vida laboral. En vísperas de su jubilación volvió a Genalguacil para disfrutar de la naturaleza, como había hecho durante su niñez y adolescencia.

Título:
Un rincón malagueño

Este libro no es una guía turística propiamente dicha. Más bien son unas rutas en las que al mismo tiempo en que se disfruta de la naturaleza, se obseva y se medita sobre ella. También se hacen algunas críticas sobre aquello que desintoniza y rompe la armonía del conjunto paisajístico de este rincón malagueño, el valle del Genal. Igualmente pueden aparecer datos autobiográficos del autor.

Leer un fragmento:

Coronando al pueblo (Genalguacil)

Jueves, 5 de enero de 2005

Mañana fría, pero no con tanta severidad como la de días anteriores y que son propias del invierno; tanto que los almendros, han notado este frío y se han negado a que las blancas flores de unos y rosa de otros, perfumadas, den al paisaje el aspecto de haber nevado por algunas partes del término. De ahí que el dicho: “A quien se le pierda enero, que lo busque por la flor del almendro”, no se haya cumplido de momento en este año 2005.

He salido del pueblo a las 9 h. Por Los Alamos. Para tomar el carril que me ha traído hasta La Loma. A la salida del pueblo, he alcanzado a Salvador Ocaña Mateos (“Baltasar”) que como yo , tampoco ha temido al frío a pesar de que acaba de cumplir, según me ha dicho los 80 años y creo que muy bien cumplidos, gozando de excelente salud física y mental. Se dirige a Benanají, donde se entretiene en el huerto de una hija. Hasta aquí, hemos venido acompañados, yo, “sacándole” algunas cosillas ocurridas en el pueblo ha tiempo, a las que con cierta ironía me ha contestado. Luego, he continuado en solitario.

Por el camino, he observado que los chaparros y encinas, están dejando caer ya sus últimos frutos, las bellotas, que en el suelo, los pequeños roedores, conejos (si es que los hay) y jabalíes acabarán con ellas en los muchos banquetes nocturnos que estos organizaran.