Tiempos de olvido imposible

Coleccion Cultiva

ISBN: 978-84-9923-038-2
Nº Páginas: 216 pags
Género: Relatos
Formato papel
12,00 euros (IVA incl.)
Compra directa en Cultiva Libros sin costes de envío
Formato Digital(E-book)
8,00 euros (IVA incl.)
Todoebook
El Corte Inglés
Otras librerias digitales (E-book) para España y LatinoamericaVer >>
Autor/es: 

Miguel Sanz Vera nació en Aceuchal (Badajoz) el 8 de octubre de 1934. A los dos años de edad hubo de trasladarse a Maguilla (también de Badajoz), junto con su madre y su hermano. Con dieciséis años emigra definitivamente a Madrid, donde reside desde hace 57 años.

Aunque haya pasado casi de puntillas por el mundo de las letras, su gran afición por la literatura y su gran osadía, junto con la excitante tarea de remomeorar su infacia y adolescencia, han hecho posible que salga a la luz este libro. Presume de ser unos de los autores noveles más viejos de España. Y si alguien le pregunta por el resto de su obra él contesta, con la verdad por bandera, que este es su primer y único libro y, tal vez, puede que sea el último, pues cuando tardío es el comienzo, temprano ha de ser el final.

Título:
Tiempos de olvido imposible

“Tiempos de olvido imposible es un libro de recuerdos, cuyo único nexo es su peculiar estilo epistolar. Cuenta la historia de un niño a quien la temprana y violenta muerte de su padre arrojó a la más absoluta penuria por lo que, desde muy corta edad, ha de convivir con la tragedia que marcó a su familia. Paralelamente a sus estudios y correrías por el pueblo, su madre le va contando la odisea de su padre, desde que se viera obligado a huir a la sierra hasta su detención y posterior fusilamiento por mantenerse fiel, con tantos otros, a sus ideas republicanas. El protagonista (Miguelín, en el libro), pobre y rebelde, carecía de tantas cosas que la escuela llegó a ser su juguete preferido. Pero, como se dice, en el libro, tal vez la infancia sea el único paraíso del hombre, porque a pesar de los apuros económicos, sus recuerdos ni mucho menos se pueden tildar de tristes. Grata memoria de una época ingrata. Tiempos, verdaderamente, de olvido imposible. ”

Leer un fragmento:

MIRA, VICENTE. ¿Ves esa casa de la esquina que parece abandonada desde hace siglos? ¿Esa de las tejas rotas y viejas y ennegrecidas por el musgo arenoso y reseco? ¿En la que crecen de manera espontánea esos yerbajos semejantes a sarmientos que orlan sus derrengadas puertas y ventanas? ¿La ves? Pues en esa casa nacimos mi hermano y yo y más tarde se convertiría en antesala de la muerte. De esa casa arrancaron a mi padre en dos ocasiones, la segunda para ya no regresar ni vivo ni muerto. Esa puerta fue testigo mudo de la historia: de la ilusionante llegada de mis padres a este pueblo y de la amarga partida que, al cabo de cinco años, mi madre se vio obligada a emprender, una mañana de olvido imposible, cargada con la tremenda responsabilidad de sacarnos adelante en medio de unas circunstancias terriblemente adversas.

Con estas palabras escuetas y emotivas, señalaba a mi octogenario amigo Vicente Encabo, compañero entusiasta de viaje, la casa en la que yo vine a este mundo y desde la que mi padre lo abandonó para siempre; y que tenía todas las trazas de no haber sido habitada desde que la dejáramos aquel 24 de octubre de 1936, un mes después de su muerte.

Tal vez, pensé, los fantasmas del pasado anden vagando por su interior y estén ahuyentando a cualquier ser de este mundo que la pretenda ocupar.

 

(...)