INFORMACIÓN
Cómo editar y vender
un libro con Cultivalibros.
Contacto: Abel de Lamo
Teléfono: 915060975
Pedidos librería: 915392659
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ÁNGEL MOTA LÓPEZ nace en Pinarejo (Cuenca) el 24 de mayo de 1941, y va a la escuela de su pueblo hasta los doce años, al tiempo que alterna los deberes escolares con las ayudas domésticas familiares, ya que es el mayor de seis hermanos. Su padre es uno de los dos barberos que por entonces había en el pueblo, y su madre, una gran ama de casa que se dedicaba por entero al cuidado de sus hijos y a las faenas y labores caseras, que no eran pocas.
Realiza estudios de Bachiller de Letras como interno en el Seminario-Seraficado de los Padres Franciscanos de Benisa (Alicante), revalidándolos posteriormente en el Internado del Instituto Alfonso VIII de Cuenca, con las pertinentes reválidas de cuarto y sexto curso en Ciencias. Becario durante todo este tiempo del P.I.O (Patronato de Igualdad de Oportunidades), nombre paradójico de aquellos tiempos, 1957-1962.
Como tantos otros pinarejeros, emigra con su familia a Alicante, donde realiza el curso de Preuniversitario en el Instituto Jorge Juan.
SAFARI EN TANZANIA es el diario de unas correrías en busca de animales, “trofeos”, de caza mayor, en reservas africanas de territorios de TANZANIA, llevadas a cabo por un grupo de amigos, en donde, y a pesar de la crudeza del clima, lo abigarrado de la selva “miombina”, la desagradable mosca “tsé-tsé” o la aridez de la sabana, se fue fraguando a través de unos días de calor abrasador y sequedad ambiental una gran amistad que todavía perdura y se ha acrecentado. Tan solo, y como evocación póstuma, nacen estas memorias en recuerdo de uno de los componentes de esta cacería, el inolvidable GUILLERMO GARCÍA ANTÓN, su esposa y su hermana, fallecidos en triste accidente aéreo en aquella ÁFRICA que él tanto quería y adoraba.
Si me preguntas cómo o por qué mis huesos y toda mi humanidad —no poca por cierto— se vieron envueltos en estos apremios, no te lo sabría explicar a ciencia cierta. Lo real, lo de verdad, es que así ocurrió: Una cierta mañana del mes de septiembre del año mil novecientos noventa y ocho, se presentaron en mi despacho del Hospital General Universitario de Elche, mis conocidos, amigos de cacerías, Guillermo García, Pepito Sempere, Pepe Varó y Pepe Quiles que tras los saludos de rigor, me espetaron: —Ángel, —comenzó Pepito Sempere— que dicen estos que se van a África y que quieren que vaya yo, pero a mi me da mucho miedo y les he dicho que si no viene un médico no voy.
De esta forma me había llamado por teléfono mi amigo D. José Sempere Jaén (Desde ahora ‘El abogado’ para los amigos). Y que en estos momentos los tenía delante de mí, para corroborar nuestra conversación por teléfono.