Recuerde el alma

Coleccion Autor

ISBN: 978-84-9923-024-5
Nº Páginas: 196 pags
Género: Ensayo
Formato papel
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Autor/es: 

Madrid, 1946.

Licenciada en Filosofía y en Periodismo por la Universidad de Navarra.

Ha trabajado como redactora y más tarde como colaboradora en periódicos y revistas.Formó parte del equipo inicial de la Agencia Ecopress.
Profesora de Filosofía en el Curso de Orientación Universitaria de la Fundación Ciencias y Letras de Madrid Actualmente es Directora y Coordinadora de Programas de la Asociación Valdeperales, organización no gubernamental que desarrolla programas sociales con grupos desfavorecidos en Madrid.

Ha publicado “Verbo amar” Poemas. Ediciones Torremozas 1992

Título:
Recuerde el alma

Nombrar a Jorge Manrique es lo mismo que decir Coplas a la muerte de su padre: pocas personas conocen más detalles sobre la personalidad y los escritos de uno de los mejores poetas españoles.

Sin embargo, intensidad y profundidad son dos rasgos característicos de la breve historia de su vida. Amor, guerra y poesía los tres asuntos que llenaron sus 39 años de existencia.

Miembro de uno de los linajes de mayor rango, que se encuentra en el centro los acontecimientos bélicos y políticos del siglo XV en Castilla, Jorge Manrique participa en los hechos militares ocurridos entre 1465, cuando tenía 25 años, hasta su muerte en 1479: desde la guerra civil iniciada con el derrocamiento de Enrique IV en Ávila, hasta el fin de la guerra entre los Reyes Católicos y el Marquesado de Villena.

Esta biografía no ha inventado nada, se ciñe al rigor de los hechos históricos. Se han novelado ligeramente situaciones y caracteres. Todos los personajes existieron y estuvieron presentes en los acontecimientos en que aparecen.

Leer un fragmento:

En un llano espacioso, cerca de la muralla, han levantado un cadalso de madera abierto alrededor para que todos los presentes puedan ver lo que ocurre en la parte más alta. Han colocado ahí arriba una estatua –más bien, un fantoche– que representa al rey don Enrique sentado en su trono. Los Grandes del reino que están en Ávila han determinado deponer a Enrique IV de la Corona y del cetro real.

La curiosidad atrae multitud de gente llana: labriegos, pastores, rabadanes, arrieros, mulateros, herreros, alfayates, mercaderes, frailes, panaderos, barberos, buhoneros, peregrinos, mujeres, niños que aguardan inquietos la representación; escuderos, criados y pajes que visten a tono con la categoría de sus señores.

Suben al tablado los miembros más destacados de la nobleza castellana, y delante de la figura del rey se leen los agravios, querellas, súplicas y peticiones que tantas veces, y tan en vano, habían elevado a su alteza real los oprimidos; se añaden más acusaciones sobre la obstinación con que se grava a los pueblos y de la corrupción cada vez más escandalosa de la justicia; se acusa al rey de mantener a su servicio a caballeros moriscos –enemigos de Castilla– como guardia personal. Y se decreta el destronamiento.


(...)