Nada que no sabias

Coleccion Luna Llena

ISBN: 978-84-9923-519-6
Nº Páginas: 200 pags
Género: Novela
Formato papel
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Autor/es: 

Estudió la carrera de la vida y decidió dejarla después de no aprobar la única materia que todavía adeuda: el éxito.
Actualmente escribe palabras: a algunas les pone faltas, a otras tildes y al resto las rodea con signos como si fuesen cicatrices.
En una pantalla que tenía internet dio con: creoquenose.blogspot.com
Tiene más ambiciones que ahorros y sus fotos familiares son postales.
Este es el primer libro que encontró por la calle.

Título:
Nada que no sabias

“He leído a ratos Nada que no sabías, hasta siete veces he abierto la obra por distintas páginas sin dejar de leer hasta perderme entre las palabras. Da lo mismo la calle por donde pases y la dirección que lleves, las palabras te envuelven y guían por donde quieren.
Amigo lector estamos ante ante una literatura brillante y poética, que tiene una voz diferente. Disfruta de su lectura. Hay palabras tan brillantes que pueden cegarte”.

Algunas criticas del libro:
entremontonesdelibros.blogspot.com/nada-que-no-sabias
carmenyamigos.blogspot.com/nada-que-no-sabias
chococatmundodetinta.blogspot.com/nada-que-no-sabias

Leer un fragmento:

Guerra de nieve. A dieciséis grados debajo del tapado del cero.
El frío es una frazada. Llega por la noche a nuestra cama y se
mete en nuestra frente. El frío solía ser un delincuente pero
ahora hace la del espíritu santo y se mete por las ventanas de
nuestra gente. Incluso la de las vírgenes. A taparse bien o a
cerrar la ventana que el espíritu esta noche no está dispuesto a
perdonar nada. El título de santo se lo deja en la casa.

La escritura es para mí lo que un inodoro a un bulímico o
una diarrea a una cola. Sé que no es nada poético pero tengo
que ir a largar todo esto.

Las palabras siguen bajando por la escalera. Se tropiezan y se
enredan. Cuando llegan al living se disputan el orden y las
filas se rompen. Algunas maleducadas salen por la ventana.
Otras son metódicas y sin decir nada son una carga para la
mirada. Hay palabras que sumadas pesan más que la concien-
cia. Tironean de la lectura hasta cerrarle la persiana. Otras
son tan livianas que son discriminadas. Hay palabras que
corren desnudas a ponerse una camiseta en contra del cambio
climático. Pero los hechos viven en otra estación y sintonizan
otra moda. Cuando las palabras se visten de lana los hechos
están de cuero. Ambas tienen barrabravas. La sociedad es
un estadio donde la tribuna de la solidaridad tiene los socios
contados y las localidades sobran. El resto de butacas también
están vacías pero tienen dueño, sí, esos que están parados, que
pagan para insultar y no para ver un espectáculo. En este esta-
dio uno se gana el lugar interpretando su papel como animal.
Pero en las tribunas no parece haber dignidad.

Sacar a correr las

La palabra que ganó la presidencia para representar a las otras
es sorda y aprende cuando choca. Los hechos están cansados
de tanto cuento y prefieren tirar los libros al basurero.
La casa de las palabras son los libros pero desde que hay in-
mobiliarias y se negocian los conocimientos, los escribanos
editan que los hechos ya no buscan piso. Nadie le compra a
las palabras y hasta se alquilan amigos. Las avenidas están
vacías y la soledad es un regocijo.

Uso los párrafos como almohadas. Si no dicen nada al me-
nos tendré un sueño vacío. Al despertar tengo que pagarle a
los que actuaron en mi descanso. La inconciencia es un caso
caro. Te cambio mi presencia por un asiento y ayudarte a
poner los peros y por qués en un calendario usado. El día que
te robaron la bicicleta yo no estaba pero pude escuchar las
pedaleadas desde mi casa.