Ley de punto final

Coleccion Cultiva

ISBN: 978-84-9923-696-4
Nº Páginas: 366 pags
Género: Narrativa
Formato papel
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Autor/es: 

Manuel Valle Barrios, nace en Andorra (Teruel), cuenca minera; desde muy joven se le acrecientan sus ansias de viajar, experimentar y conocer mundo. Ingresa en la Marina de Guerra, embarcando posteriormente en barcos mercantes, donde sufre vivencias de índole peligrosa fue en momentos parecen narrativa de ficción. En la actualidad trabaja en una multinacional del sector automovilístico.

Después de publicar su segunda obra, Piratas en el Fútbol, en donde a través del sentimiento que mueve la fuerza de la amistad, ahondaba en las corruptelas por las que giran algunos personajes alrededor del mundo futbolístico, España ha ganado la Eurocopa y su primera copa del mundo. Por lo que…

Ley de Punto Final, su tercera obra, vuelve a poner de manifiesto, como hiciera en Tú, no…, situaciones desencadenantes en las que aflora un tipo de violencia, etiquetada de doméstica, que no cesa.

Título:
Ley de punto final

En la planta de reciclaje de la ciudad, y en el interior de varias bolsas de basura, se produce el macabro hallazgo de unos restos humanos correspondientes a una mujer descuartizada. El grupo de homicidios de la ciudad inicia el protocolo investigador para su esclarecimiento, centrándose las primeras pesquisas investigadoras en su marido como principal sospechoso, por encontrarse el matrimonio en trámites de separación.

Al mismo tiempo, la muerte violenta de varias mujeres a manos de sus maridos, o parejas sentimentales, por diversas ciudades y en un corto espacio de tiempo, junto al posterior hallazgo de otra mujer torturada y asesinada, recientemente separada, forzará a todos los componentes del grupo investigador, incluido su comisario jefe a plantearse diferentes opiniones y líneas de actuación. Grupo variopinto donde David, joven policía aún inexperto y visceral iniciará su camino esclarecedor, viéndose obligado a situarse a caballo y entremedio de Sosete, un policía veterano misógino en permanente conflicto con Maty, su compañera al mando de la investigación, mujer joven, liberal y experta policía.

Ley de Punto Final resulta simple escritura urbana, ácida en diálogos y visión sin tapujos entre sus personajes. A veces enfrentados y otras apoyándose, sintiéndose identificados en su forma de opinar y actuar. Reflejando algunos de los posibles detonantes en los generados venenos, que incuba la denominada violencia doméstica, y contra los que resulta sumamente difícil encontrar un antídoto eficaz, dentro de una pérfida sociedad pujante, cambiante y competitiva, igualmente caprichosa e hipócrita. Incluyendo sus reflexiones en voz alta sobre ley, justicia, infidelidad, frustraciones, machismo y libertad sexual… a la vez que se asiste a escenas sangrientas.

Leer un fragmento:

…, empieza a desovillar

En algún lugar se encontraría y escondería el asesino, o asesinos, y alguien tenía que saberlo. Junto a Sosete y Maty, literalmente llevábamos varios días peinando la comunidad, calle y barrio, pero hasta el momento los resultados habían sido infructuosos. Aprovechando de nuevo la vuelta al revuelo e impacto mediático, levantado al recordatorio en los casos de la mal llamada violencia domestica, también habíamos vuelto a retornar la investigación, por la zona adyacente al domicilio de Jimena, en la confianza que alguien recordara alguna incidencia descuidada, que nos pudiera ayudar con las investigaciones. Pero el tiempo transcurrido, incluida la movilidad y transito humano, jugaba en contra nuestro. Y a pesar de la expectación levantada por el hallazgo, del más que posible lugar y la excelente voluntad participativa, ninguno de los vecinos había visto, ni oído nada. Quien, o quienes fueran los asesinos, se habían encontrado a gusto en la casa.

Una de las primeras y principales teorías de aplicar, no exenta y llena de interrogantes, para cuando se tratara de una muerte, fuese violenta o no, era la de... ¿A quién, o quiénes se podrían beneficiar de las muertes? En ambos casos, la teoría del marido, hacía tiempo que se nos habían venido abajo, cuando la cronología, horario de acción y cadena de pruebas, así como el posible perfil, enseñando fotos de sus maridos, primero de Emilio y después sin descartar una posible conexión, el de Luis, prácticamente ambos habían quedado exonerados, por lo menos de momento. Albergando la duda del contrato o sicario, y también la de un posible psicópata, por la brutalidad y el estado en que se encontraron las víctimas. Se podía palpar la ira descargada por el asesino, o de los asesinos, el odio con el que se habían realizado la muerte en ambas. Lo que en un principio reflejaba una violencia brutal, y tal vez descontrolada en los crímenes, asesinatos inusuales que daban que pensar, puesto que a pesar de ser mujeres, ninguna había sido atacada sexualmente. En un principio no parecían estar relacionados, en su similitud y personajes, exceptuando el significativo detalle de las extracciones en los cajeros y robo. Ocurriendo que a veces, parecemos estar tan obsesionados buscando un sospechoso, que evidenciamos los que circulan a su alrededor, y suele ser a menudo una persona cercana a la víctima, el asesino, o sospechoso, pues este debe saber y conocer casi todos sus movimientos, así como la forma y horarios en que estos se producen. Exceptuando los fortuitos, los de persona en lugar y hora inadecuada.