INFORMACIÓN
Cómo editar y vender
un libro con Cultivalibros.
Contacto: Abel de Lamo
Teléfono: 915060975
Pedidos librería: 915392659
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Carmen Liñán Magaña nace en Granada en 1952. Se educa en colegio religioso y emigra a Barcelona a los 21 años.
Trabajó durante bastantes años en la Asociación de Vecinos de los años ochenta, de lo cual guarda un buen recuerdo.
Tiene estudios de Secretariado, Detective, Dietética y Nutrición y Dietas Alternativas. Idiomas: Castellano, Catalán e Inglés Básico, Gestión Inmobiliaria, Informática y otros.
Le interesa la música clásica, la psicología, la dietética, la lectura, la investigación, la natación, y todo aquello que nos pueda servir para vivir en un mundo mejor.
Ha editado otra novela en CULTIVALIBROS, El Segundo Comité.
Josephin, la protagonista, en su encierro nos ofrece quince relatos, algunos entrañables y otros inquietantes.
Los disidentes se multiplican en Cenit, y ya no sólo son los Des y los Peones de las fábricas, sino los mismos miembros de la primera y tercera escala del Comité, los que se están organizando y planifican cómo dar el golpe que haga desaparecer para siempre al malvado segundo Comité.
Leemos aquí pasajes de la infancia de Josephin con su familia en un pueblecito remoto, donde todavía no había llegado la electricidad y cómo, con el paso de los años, se va incorporando la tecnología más avanzada.
Hay que destacar el interés de los disidentes por salvar a la protagonista y su drástico cambio, fruto de las injusticias más extremas, que algunos de ellos mismos protagonizan.
El sistema, que obligaba a los sufridos ciudadanos a gastar consumiendo y, sobre todo, gastando en “salud”, era perfecto para llenarse los bolsillos de las tres escalas. Sólo existía un llamado “banco-depósito”, que era donde guardaban algunos sus ahorros; la mayoría, ahora con las revueltas, decidió enviarlos a La Ciudad Prohibida.
Hacía tiempo que el Comité recibía información de otros países en los que se hablaba de la superpoblación de la tierra y del peligro que corríamos todos sus habitantes si seguíamos creciendo. Daban en estos comunicados algunos métodos de control, pero no se informaba a todos de su auténtico contenido. En pocos días, se confeccionaba otro falso informe, hecho a la medida de los métodos practicados en Cenit. Querían el consentimiento de todos para seguir adelante y, sobre todo, de la GC. Ésta, aunque trataban de convencer a algunos Peones y Des de que tenía cerebro propio, funcionaba dependiendo del programa que le adaptaban los “técnicos” en la materia.