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Cómo editar y vender
un libro con Cultivalibros.
Contacto: Abel de Lamo
Teléfono: 915060975
Pedidos librería: 915392659
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Celestino Carrodeguas Nieto nació en Valdoviño (A Coruña) hace 65 años. Es Doctor en Derecho Canónico (Universidad Pontificia de Comillas) y Licenciado en Derecho (Comillas), Teología (Unv. Urbaniana-Roma) y Pastoral (Univ. Pont. Salamanca). Además de otros títulos menores: Abogado Rotal, Asesor Fiscal…
Ha sido Director del Colegio Colombo Italiano (Bucaramanga – Colombia), de 1970 a 1975, así como Capellán del Instituto de Menores, Párroco, Canciller y Profesor, en Venezuela, de 1975 a 1984. Además, ha desempeñado los cargos de Juez Diocesano del Tribunal Eclesiástico de Justicia en Alicante, Cuenca y Toledo, Vicario Judicial del Arzobispado de Toledo (2000-2007), Canónigo Doctoral del Cabildo Primado de Toledo, Profesor emérito de Derecho Canónico en la Pontificia Universidad de Comillas y en el Instituto Superior de Ciencias Teológicas de Toledo.
Tiene varias publicaciones, entre ellas: La sacramentalidad del matrimonio en la doctrina de Tomás Sánchez (libro); La exclusión de la educación de la prole (artículoinvestigación); El concepto de persona a la luz del Vaticano II.
Sentencias publicadas sobre la nulidad de matrimonio: Miedo reverencial, falta de libertad interna… (REDC. Año 1997, nº143); Error doloso, incapacidad para asumir las obligaciones esenciales (REDC: 2003, Número: 58, pags. 305-317); Incapacidad para asumir (ergomanía) (Iustitia Ecclasiae, homenaje al Prof. Juan José García Faílde, Salamanca. 2004, p. 255-267); Defecto de discreción de juicio e incapacidad para asumir (REDC. Año: 2005, Número: 63 pág. 731-45); Exclusión de la prole, y de la indisolubilidad, y def. de discreción de juicio (REDC. Año: 2006, Número: 64, pags. 377-393).
El profesor Dr. Celestino Carrodeguas Nieto pretende ofrecer en esta obra una panorámica histórica del fenómeno del cristianismo y su influencia en la realidad social, partiendo del hecho constitutivo y siguiendo un itinerario evolutivo de la normativa y evolución de las instituciones cristianas.
Tratando de evitar un lenguaje académico, nos introduce en el conocimiento de un cristianismo que derivó en distintas iglesias a partir del momento en que comienza a afianzarse el centralismo del Patriarcado de Occidente (el Papado). Se perciben dos estructuras eclesiales en la misma Iglesia Católica: durante el primer milenio, una de carácter, digamos, más diocesano y regional marcada en la diversidad por una identidad de ritos, leyes y costumbres; y una segunda, que se vislumbra a partir de Gregorio VII (Dictatus Papae) y se afianza con Inocencio III, donde prevalece cierta uniformidad y centralismo de gobierno en detrimento de la autonomía de las diócesis y regiones eclesiásticas.
Consecuencia de estos cambios, entre otros muchos, es el nombramiento en vez de la elección de obispos y la ruptura de la unidad indisoluble con la diócesis para la que fueron elegidos. Lo mismo podríamos decir del paso de presbíteros a sacerdotes. Así mismo, de la Pentarquía como referente de comunión eclesial en la fe a la única referencia del control de Roma.
Con esta lectura se alcanza igualmente el contenido mínimo que se exige en el área de Fuentes e Instituciones Eclesiásticas en el curso de Derecho Canónico en el marco de Historia del Derecho.
La España visigótica. Suevos, Vándalos y Alanos.
Siendo los visigodos aquellos que dieron el primer impulso a la unidad de España bien vale la pena considerar alguna líneas al respecto.
La primera invasión de la península ibérica tiene lugar en el año 409, aprovechando las luchas internas de Roma. Recibe ayuda y apoyo de la población, sobre todo del campesinado, que considera a los germanos libertadores frente a la presión fiscal y la inestabilidad romana.
Las zonas geográficas donde se desarrollan los asentamientos de estos pueblos germanos son las siguientes:
Los suevos y parte de los vándalos en la provincia romana de Galaecia.
El grupo más numeroso de los vándalos se instaló no obstante en la provincia Bética.
Los alanos se dispersaron por las provincias Lusitana y Cartaginesa. Fueron prácticamente absorbidos por los vándalos y se diluyeron entre la población hispano romana.
En el año 418 aprovechando la inestabilidad se produce la entrada de los visigodos en España. Establecen un pacto con Roma por el cual se convierten en aliados federados del imperio romano. Por este pacto los visigodos debían establecerse en las Galias y controlar las luchas internas de los otros pueblos germanos establecidos en España.
Los suevos fueron reducidos a la zona Noroeste de la península integrándose en el reino visigodo a mediados del siglo VIII. Los visigodos actúan en los primeros años como soldados de Roma. El número de germanos que entra en la península es realmente bajo en comparación con la población hispano-romana (300.000 suevos y unos 100.000 visigodos).