INFORMACIÓN
Cómo editar y vender
un libro con Cultivalibros.
Contacto: Abel de Lamo
Teléfono: 91 50 60 975
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LUIS SEGURA (Albacete, 1985) es licenciado en Humanidades y Máster en Humanidades Digitales, con las especialidades de Especialista en Gestión de Contenidos Digitales y Especialista en Digitalización del Patrimonio Cultural. Es colaborador del Grupo de Investigación Gestión del Conocimiento y Nuevas Tecnologías de la Universidad de Castilla-La Mancha. Trabaja en el Museo de Albacete, en el Proyecto MAlba. Es, además, creador y responsable del precioso y reconocido blog de libros La cueva de los libros ( http://lacuevadeloslibros.blogspot.com ). Ha publicado otros ensayos antes de La cultura en las series de televisión —donde incluye un estudio ambicioso en el que elabora un elogio a las Humanidades: Laudatio Humanitatis— como Diseñados para amar, también publicado en Cultivalibros.
«Las series de televisión son un fenómeno que está atrapando a millones de personas en todo el mundo. Si bien es cierto que la mayoría de ellas son producciones norteamericanas, y alguna también británica, la realidad es que el modelo político de estas naciones permite el desarrollo de un tipo determinado de obras que pueden llamarse de calidad. El cine, en cambio, ha sido invadido por cientos de películas en las que predominan los efectos especiales, unos cuantos rostros bellos y envidiables cuerpos esculturales pero que no transmiten relatos cuidados y exigentes que hagan al espectador pensar el mundo en el que viven. Las verdaderas historias, con honrosas excepciones que ha realizado el cine en los últimos años (Magnolia, Apocalypto o Gran Torino), se encuentran en las series de televisión. Y son éstas, las series de televisión, las que se están ocupando de recoger el legado clásico y los principios que han forjado nuestra civilización occidental. Es decir, en buena medida, las series de televisión son el principal representante de una cultura que si dejáramos de conocer, inmediatamente olvidaríamos quiénes somos.
Una observación, sin embargo, que no debemos pasar por alto es si la televisión, por un lado, y el cine y las series de televisión, por otro, nos hacen reflexionar sobre nuestro mundo o por el contrario nos dicen exactamente lo que tenemos que creer, pensar y desear. ¿Nos manipulan y nos venden un estilo de vida, o son los nuevos maestros del siglo XXI que nos enseñan a interpelar a la realidad a partir de sus ficciones? ¿En qué lugar queda la cultura en este mundo audiovisual y de la era de Internet? ¿Son los hombres cada vez más cultos ahora que manejan más información que nunca?»
La cultura en las series de televisión es un estudio inteligente, molesto y oportuno que pone de manifiesto la relación de la cultura con la telebasura y los informativos y lleva al autor ha realizar un elogio a las Humanidades, y a las letras mismas, que están en un momento agonizante dentro de la cultura Occidental, y aprovecha para ello los comentarios de 23 series de televisión realmente famosas: Expediente X, Millennium, El ala oeste de la Casa Blanca, Los Soprano, CSI: Las Vegas, Alias, Hermanos de sangre, 24, The Wire, Perdidos, Deadwood, House, Sobrenatural, Roma, Dexter, Daños y perjuicios, Los Tudor, Mad Men, Fringe, The Walking Dead, Sherlock, Spartacus y Rubicón.
LUIS SEGURA
Por lo tanto, la relación entre libertad, méritos y calidad es estrecha. Europa mientras tanto se dedica a subvencionar la cultura y a mantener una cartera de clientes serviles y obedientes que crean obras a costa de otros. Toda subvención pública significa que unos se aprovechan del trabajo de otros, con las consecuencias desastrosas que supone para la obra final, pues los creadores se acomodan, reciben un dinero que ni les pertenece ni se merecen y además presentan obras que nadie sigue y a nadie le interesan.
Veamos pues las fases por la que han evolucionado las series de televisión desde sus inicios a finales de los años cuarenta y el nacimiento y posterior desarrollo de las cadenas de televisión. En buena medida, las cadenas de televisión imprimen un sello ideológico a sus series haciéndolas a su imagen y semejanza. Cascajosa Virino ha visto esto muy bien: «No podemos pasar por alto el hecho de que buena parte de las cadenas y canales de los que vamos a hablar han desarrollado sus dramas siguiendo una particular filosofía que en muchos casos ha definido su contenido y fórmulas narrativas. […] La configuración comercial del medio, responsable de sus virtudes y defectos, ha llevado a que, en la televisión actual, el continente haya definido el contenido».