Ideas ajenas y propias para reflexionar

Coleccion Autor

ISBN: 978-84-9923-087-0
Nº Páginas: 332 pags
Género: Ensayos
Formato papel
16,00 euros (IVA incl.)
Comprar en:
Autor/es: 

Manuel Navarro Hernán, es natural de la villa de Chillón (Ciudad Real) de gran belleza orográfica, donde convergen las tres provincias de Córdoba, Badajoz y Ciudad Real, próxima a la ciudad minera de Almaden.

Tiene los títulos de Magisterio por la Norma de Ciudad Real y de Licenciado en Derecho por la Universidad Central (hoy Complutense) de Madrid; es Abogado en ejercicio y ex–asesor jurídico de la Empresa Nacional del antiguo INI “Minas de Almagrera”.

Finalista del Premio Azcarate en 1975 con su obra Las cuatro verdades del documento auténtico. Pertenece a la Asociación C. de Escritores de España, y es Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación.

Es autor de numerosos libros jurídicos, habiendo publicado varios artículos en Revistas del ramo. Y ostente desde Junio de 1981 el Diploma de “Who´s, who, in Wester Europe”, Cambridge. England.

Título:
Ideas ajenas y propias para reflexionar

Este libro sólo pretende mover a la reflexión
sobre temas permanentes.
El Universo
Voces de la naturaleza
Origen del ser humano
Origen de la vida
Aspecto externo del hombre
Aspecto interno del hombre
Reflexiones

Leer un fragmento:

Antes de comenzar a desbrozar a grandes trazos las ideas que nos han transmitido algunos famosos filósofos, que elijo a título de ejemplo, con el fi n de extraer como la abeja el polen de sus opiniones o variados puntos de vista en su relación con la existencia de un SER supremo autor del universo, cuyo tema ha sido universalmente tocado a través de la Historia, conviene tener en cuenta una certera advertencia de nuestro gran fi lósofo Ortega y Gasset.

Me parece, insisto, conveniente que antes de abrir las ventanas del pensamiento para asomarnos (aunque sea de modo panorámico al fascinante y proceloso mundo de abstracción de tales ideas filosóficas), oír su autorizada voz que nos dice:

La realidad que me encuentro, se dijo a sí mismo, no es, en ningún momento, la de las “puras impresiones” o de simple presencia, sino que consta siempre de éstas más mi interpretación. Por eso se dice que la lejanía o distancia en que oímos los sonidos no es realidad de la sensación misma, sino una interpretación mía.

En definitiva, lo que quiero expresar con esta advertencia es que aun sin aceptar a pie juntillas la tremenda opinión lanzada o vertida por el desconcertante filósofo Nietzsche en su libro Mas allá del bien y del mal, de que hay que desconfiar de los filósofos por su inocencia y por la facilidad y frecuencia con que se equivocan ( y por ser astutos defensores de sus prejuicios), la verdad es, que como vuelve a alertarnos Ortega, todo lo que no sea totalmente visible (como no lo es el entramado del universo) de la cosa real es solo un factor ideal de la percepción.

 

(...)