INFORMACIÓN
Cómo editar y vender
un libro con Cultivalibros.
Contacto: Abel de Lamo
Teléfono: 915060975
Pedidos librería: 915392659
INFORMACIÓN
Cómo editar y vender
un libro con Cultivalibros.
Contacto: Abel de Lamo
Teléfono: 915060975
Pedidos librería: 915392659

Abelardo Martínez García, nace en Linares (Jaén), el 14 de Septiembre de 1960.
Empieza a escribir poesía a la edad de 13 años; sensible y preocupado por cuanto le rodea, lo fue plasmando a lo largo de su vida en su obra literaria.
Tiene infinidad de obras divulgadas en prensa, radio y televisión, siendo la más destacada cuando Paco Valladares recitó en directo para toda España en TVE el poema El Camino, en el transcurso de una entrevista que le hizo María Teresa Campos.
Es miembro de la SGAE, habiendo cobrado derechos de autor de obras suyas divulgadas en televisión, teatro y radio.
Ha recitado poemas en directo, en Onda Cero, Radio Nacional de España, Teatro Talía, Casas de cultura, foros privados, Ateneo Mercantil de Valencia, Canal 9 y Televisión Española.
Fue el primer español en llevar al tribunal supremo a un presidente del Gobierno por incumplimiento de una promesa electoral. Periódicos y columnistas de todo el país se hicieron eco de su arrojo y osadía.
Jamás ha presentado ninguna obra suya a certamen literario alguno.
“Poeta de pies descalzos, humilde corazón y alma desnuda bajo el sol, la lluvia, la esperanza, la soledad el naufragio, dibuja en cada estrofa, cada verso el llanto de la media luna; el tintineo del agua en el cristal, el vuelo de un pájaro. No es el color del lienzo quien me deja sin aliento, ni el maquillaje, ni las líneas, ni los trazos, son siempre las acuarelas.
No es el desamor quien mueve su barca mar adentro, ni siquiera el oleaje, la marea ni el viento, son siempre sus frágiles y tímidas velas. No es su estilo, ni su prosa ni sus versos lo que me empuja, me mata, me resucita y me envenena; cada vez que tropiezo caigo y después me levanto, en cada línea, en cada viaje esta dulce condena es sin duda la elegancia, el coraje y la fuerza de mi querido amigo Abelardo.”
Todavía sigo aquel camino
que de niño un día vislumbré;
era estrecho, árido y pedregoso,
cubierto de retama y espinos;
baldío y yermo por doquier.
Todavía me cautiva la belleza
y la fragancia de una rosa.
Aún se sorprenden mis sentidos
con el destello de la naturaleza
y la metamorfosis de las cosas.
Con mi atuendo hecho jirones
camino por aquella senda
que lustros hace que emprendí,
con mi alforja llena de ilusiones
avanzo sin que nada me detenga.
Y voy cruzando arroyos y ríos
bajo la sombra de los robles,
cuando amanece, trinan los jilgueros
y me sumerjo en el frescor del rocío
y en la espesura de los bosques.
(...)