El último sello. ALAS

Coleccion Autor

ISBN: 978-84-9923-363-5
Nº Páginas: 298 pags
Género: Novela
Formato papel
20,00 euros (IVA incl.)
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Autor/es: 

María Ángeles Sanchis nació en Onteniente (Valencia). Cursó estudios de Enfermería en la Universidad de Valencia. Actualmente trabaja como enfermera en la Unidad de Cuidados Intensivos en un hospital de ésta misma ciudad.

En febrero de 2010 ya publicó en CULTIVALIBROS su primera novela, El Último Sello, con el primer volumen, titulado El AS. Con Alas se entrega el segundo volumen de su obra como continuación de una larga historia que, posiblemente, continuará.

Título:
El último sello. ALAS

El misterio que nos ha desvelado Yeshua en el libro El Último Sello con su primer volumen, El AS, se complementa con este segundo libro llamado Alas.

Esta novela es una autobiografía narrada por una mujer llamada María Ángeles, que nos desvela, paso a paso, el camino que ella misma ha tenido que seguir para encontrar a la persona sobre la cual recae todo el misterio que encierra Jesús de Galilea.

Una historia apasionante, llena de hallazgos sorprendentes, códigos secretos y profecías inéditas, guardadas en los textos del Nuevo Testamento. En este relato, el lector podrá comprobar por sí mismo la fuente que ha inspirado el nacimiento de la novela del El AS, y al mismo tiempo le testificará la revelación de uno de los misterios más perseguidos por la humanidad.

Se descubre el misterio de Jesús de Galilea, de María Magdalena, de la Concepción de la Virgen María y del propio Niño Jesús.

Una novela que no dejará al lector indiferente, ya que por sí mismo podrá leer las profecías que durante dos mil años han permanecido guardadas en los textos de los Evangelios Canónigos, ignorando la humanidad el misterio que se guardaba en ellos.

Leer un fragmento:

Ella siguió mirando hacia el infinito cielo azul, ausente por completo de cuanto le rodeaba. Ante sí, vislumbró un gran resplandor de luz blanca y refulgente que, aunque debería haberla cegado, no lo hizo. De nuevo el ser de luz estaba allí, lleno del misterio que le envolvía. Ella no conseguía verle el rostro, como tampoco lo consiguió la primera vez en que hablaron, pero a pesar de ello habló con total y absoluta naturalidad:

–Mujer, aquí me tienes otra vez para darte mis palabras fieles y verdaderas.

–Yeshua, ¿eres tú? Estaba deseando poder hablar de nuevo contigo –contestó ella.

–Sí, soy yo. Pero mejor llámame de ahora en adelante Jesús, pues me manifiesto a ti en cuerpo de luz y energía.

–De acuerdo, Jesús. Yo esperaba que estuvieras encarnado en un cuerpo de hombre para poder verte, y que me hablaras humanamente. Lo deseaba tanto…

–Que me veas así, manifestado en luz, no significa que no posea un cuerpo como el de los hombres.

–¿Insinúas que posees cuerpo? ¿Te encuentras acaso encarnado en algún hombre de esta época y en este momento en que yo también vivo?

–¡Oh sí! No lo dudes. Tengo cuerpo y vago por el mismo mundo en el mismo tiempo en que tú vives. Vivo y observo las mismas injusticias y bondades que tú vives y observas.

 

(...)