INFORMACIÓN
Cómo editar y vender
un libro con Cultivalibros.
Contacto: Abel de Lamo
Teléfono: 91 50 60 975
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Marian Martín (Madrid, 1976) estudió Derecho, y actualmente trabaja como subdirectora de una entidad bancaria.
Su primer contacto con la poesía fue en las representaciones del colegio, los tristes y desgarradores recitales de Miguel Hernández en Nanas de la cebolla le cautivaron. Ya en el instituto conocerá al poeta José Hierro, algo determinante para el desarrollo de su faceta poética.
Marian lleva escribiendo poesía 18 años, y cuenta con varias publicaciones a sus espaldas; 4 años en la revista Nueva Etapa, 10 años en la revista Valdesía (poetas locales de Valdemorillo), 3 años en la Gaceta Universitaria, y diversas publicaciones en periódicos locales.
Leer, dar paseos con sus hijas y reunirse con su familia y amigos son algunas de sus aficiones, pero la pasión que le ayuda a comprender el mundo, a transmitir y a reflexionar es, sin duda, la escritura.
Marian Martín, con su obra El baile de los sentidos, hace que se saboreen las palabras y se palpen las sensaciones, que los versos huelan a aromas y se oigan los latidos del alma, que la vista se agudice y se abra al mundo...
La utora recoge en estos 25 poemas diversa temática, desde un amor adolescente hasta un amor más maduro. Escribe sobre la maternidad, las injusticas sociales, la calidad humana y la estética de la poesía fuera de corsés literarios. Pero, sobre todo, habla sobre su mundo interior, pretendiendo transportar al lector a un mundo de sentimientos y de sensaciones donde bailan los latidos del alma y donde las emociones afloran por todos los poros de la piel, pues la sinceridad de un poeta es expresarse desde lo más profundo de su corazón.
A FLOR DE PIEL
Sé que el miedo no se viste de caricias
pero puede asustar tanto un abrazo.
Déjame estar a tu lado
hasta que salga el sol,
que no importa la hora
aunque importe el reloj.
Déjame embriagarme de tu aroma,
fumar tu aliento, y
asfixiarme con tu ausencia
hasta verte aparecer.
Y no te canses de escuchar,
siempre te querré.
Despertarme a tu lado,
enredarme en tus rizos.
Buscaré siempre en tu sonrisa
un gran cobijo.
(...)