El abuelo cuentacuentos

Coleccion Cultiva

ISBN: 978-84-9923-011-5
Nº Páginas: 102 pags
Género: Novela
Formato papel
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Autor/es: 

Nace en Madrid en febrero de 1936, (año de los malos recuerdos). De padre valenciano (de ascendencia aragonesa) y de madre madrileña (ascendencia vasca). Pasa la guerra en un pueblecito de Segovia, en una finca de su abuela Mercedes y vive en Valencia hasta la muerte de sus dos abuelos paternos. Vuelve a Madrid donde estudia ciencias políticas en la Complutense. En 1960 se traslada de nuevo a Valencia para trabajar, desarrollando su actividad en las áreas de Comercio Exterior y Marketing en distintas empresas hasta 1978 en que se aprueba las oposiciones a profesor de bachillerato que ejerce en esa ciudad hasta 1981, año en que vuelve a Madrid, en la que es profesor de Historia y Economía en diversos Institutos hasta su jubilación anticipada en 1997.

Título:
El abuelo cuentacuentos

El cuento es un género literario de pequeña extensión con el que se pretende conseguir una serie de objetivos concretos. El primero, no cabe duda es el de entretener, luego tiene, la mayor parte de las veces, la de enviar un mensaje sobre las cosas que depara la vida que se llama la moraleja, es también una forma de despertar en los chicos y chicas la curiosidad por la lectura y la afición a la misma.

El cuento puede ser dramático, ligero, siniestro, de aventuras, satírico etc. Todos los estilos caben en él y permite al lector adentrarse en el mundo de la fantasía jugando con este mundo y el de la realidad. El cuento no nace para atender a una clientela especifica aunque es bien cierto los hay claramente dirigidos a los niños y otros a los adultos.

El cuento es un juego entre la realidad y la ficción, un sueño sobre lo posible y lo imposible, una cometa lanzada al aire dibujando en el cielo curiosas figuras, un globo que se escapa de la mano del niño y nunca se sabe hasta donde va a llegar.

Leer un fragmento:

Amufi era un pequeño oso blanco que acababa de llegar a la ciudad después de un largo viaje alucinante y terriblemente cansado para él. Lo había encontrado en los Montes Bay de Alaska un científico y explorador, Antonio Rovira, que estaba en aquellas tierras estudiando la flora y fauna del río Yukón y su ecosistema. Este es el cauce fluvial más largo y caudaloso de aquel territorio, una de las estrellas que figura en la bandera de los Estados Unidos de América y que desemboca en el Mar de Bering formando un extenso delta pero que nace en el vecino país de Canadá.

Se lo encontró en el fondo del valle, al pié de una montaña, perdido, gimiendo y dolorido, rodeado y medio sepultado por la nieve. Tenía en ese momento cuatro meses de vida nada más y acababa de quedarse huérfano al morir sus padres en el alud que le había arrastrado a él hasta el borde del río Yukón. Estaban los tres juntos cuando se oyó un ruido espantoso, como de un trueno muy potente que era el que hacía la nieve al precipitarse desde las alturas hasta el valle. El gran oso, al oír el estruendo, comprendió lo que se les venía encima y cogiendo al osito con sus grandes manos, lo tiró lejos con toda la fuerza que pudo conseguir de su enorme cuerpo y fuera de la trayectoria central del alud.

(...)