Diario de realidades, melancolías y tristezas

Coleccion Cultiva

ISBN: 978-84-935675-8-3
Nº Páginas: 72 pags
Género: Relatos
Formato papel
9,00 euros (IVA incl.)
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Autor/es: 

Juan Antonio Valero Casado nace en Madrid un 5 de octubre de 1945. Hijo de militar, a los tres años se traslada con su familia a vivir a Marruecos. Este país y especialmente la ciudad de Larache, en la que pasa su infancia van a dejar una huella indeleble en su manera de ver el mundo y en su concepto del amor y de la muerte.

Con apenas 20 años se traslada a Valladolid y es en esta ciudad castellana donde vive una de las épocas más hermosas y, a la vez, más triste de su vida. Su tránsito por la universidad le ayuda el reecuentro consigo mismo, a explorar su interior y a contemplar la vida entre el agnosticismo y la fe.

Durante 40 años ejerce la docencia y de ellos, casi la mitad, los ha pasado impartiendo clases de Lengua y Cultura españolas en diversos países europeos.

En la actualidad está jubilado y pasa su tiempo soñando despierto que el destino histórico del hombre consiste en creer que nunca somos tan afortunados ni tan desventurados como nosotros mismos nos imaginamos.

Título:
Diario de realidades, melancolías y tristezas

Estas diario de realidades y sentimientos, escrito desde las vivencias y entrañas de la memoria, representan, en sí mismas, un cierto espacio de mi vida real, adornadas con algunas pinceladas del mundo fabuloso de los sueños y de la fantasía.

Estas historias, estos cortos relatos, están escritos cuando ya ha pasado largamente el medio siglo. Con ellos he intentando, con rapaz mirada y mucho afecto, algunas estampas de mi humano caminar por lugares muy diversos. En ellos, en ocasiones me confieso, pero... solamente a medias. Y esa mitad de claroscuros y sombras, unas veces tenues y otras densas, son las trochas y caminos que cicatrizan los amores del recuerdo y los dolores del alma en algunas tardes solitarias y otoñales días de mi vida...

Leer un fragmento:

Día 16 de Noviembre de 2007, viernes. Lleida.

Hemos estado en Navarra, aprovechando el puente de "Los Santos". Durante esos días, cercano ya el invierno, sus cielos se han visto estampados de aves que se alejaban en busca del calor que perdieron. No obstante, el buen tiempo, ha querido regalarnos el aterciopelado color de los robledades, de los arces, de álamos y hayedos que parecían ardientes lámparas multicolores, mientras la tierra de sus frondosas vaguadas se alfombraba con las hojas caídas de los árboles y se preparaba para la inminente llegada de las nieves, del frió, del hielo... Durante esos días, con un cielo azul se perdía y reflejaba en la caridad de sus montañas, hemos recorrido los exuberantes valles del Baztán, de Salazar, de Erro por el que transcurren sus ríos de límpidas aguas, y hemos entregado los pulmones al aroma de la tierra, mientras a lo lejos, en una ocasión, oíamos la berrea de los ciervos....

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