Dhádalis

Coleccion Cultiva

El verdadero mundo real

ISBN: 978-84-9923-586-8
Nº Páginas: 168 pags
Género: Narrativa
Formato papel
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Autor/es: 

Sandra nació en 1973 en pleno centro de Madrid. Hija de luchadores artistas de los años 50, heredó una capacidad de expresión muy especial y personal. Madre de dos hijos, se ha lanzado al mundo de la literatura con el arrojo que la caracteriza.

Éste, su primer libro, es el principio de su libertad personal, el cual considero intrínseco para cualquier persona que piense con el corazón.

Título:
Dhádalis

Nica es una niña natural de Cuenca y, desde que su abuela Andrea murió, sabe que está en este mundo por un motivo concreto y crucial para la humanidad, aunque no sabe cuál. Su amigo inseparable, Robin, acompañará a Nica en esta difícil empresa, que sucederá en la Ciudad encantada de Cuenca y en la que sus vidas cambiarán para siempre.

Leer un fragmento:

SEGUNDO CAPITULO

Como un sueño

Enseguida llegaron a lo que parecía el final. Delante de ellos había una enorme roca que les tapaba la salida. Entonces, el hada exclamó:

- ¡Nica, me tienes que ayudar! Esto, sólo lo podemos hacer entre las dos-.
Nica la miró extrañada, aunque impaciente.
- Escúchame - dijo Sela - Acércate...-.
Nica dejó a Robin con cuidado en el suelo apoyado en una roca, y Sela indicó a Nica que pusiera las manos en la piedra.

Mientras, los orcos hacían la grieta cada vez más grande con sus enormes zarpas, ya estaban a punto de entrar. Los gruñidos, cada vez más audibles, se intuían sedientos de sangre.
Nica, notó como se calentaba la piedra y percibió un suave temblor.
- ¡Se mueve! - gritó, mientras la roca se desplazaba lentamente.

Robin observaba la escena desde el suelo, y cuando vio a Nica mover una enorme roca con la ayuda de un punto luminoso, se desmayó.

Los orcos ya estaban muy cerca, cuando la piedra se retiró unos cincuenta centímetros y Sela gritó:
- ¡Rápido, salid ahora! –

Nica se volvió a mirar a Robin, que se encontraba profundamente dormido. Le agarró por debajo de los brazos y rápidamente salieron al exterior. Una vez fuera, con un fuerte estruendo, la roca cerró el paso y Sela, salió disparada desde una fisura de la montaña y fue a darse contra el tronco de un árbol, cayendo desplomada al suelo entre verdes y frondosas hierbas. Nica, después de dejar a Robin cómodamente tumbado en la hierba, se acercó muy despacio al lugar donde había caído el hada. El asomaba tras la montaña, ya había amanecido. Se agachó y apartó la hierba alta y ahí estaba Sela, inconsciente y cogió el diminuto cuerpo con mucho cuidado entre sus manos.