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Fabiola López Marín nació en Mérida en 1971. Venezolana de origen y con más de una década viviendo en España, posee un marcado gusto por la vida cosmopolita. Es una mujer inquieta que se topó con las letras por su curiosidad y por sus deseos de explorar nuevos mundos. Después de doctorarse, con el mérito “cum-laude” en Ciencias Económicas y Empresariales, en la Universidad Autónoma de Barcelona en el 2001, trabajó por varios años como profesora universitaria y como directora de ventas y atención al cliente en la empresa privada, hasta que decidió dar un giro de timón a su vida e iniciar su carrera literaria. Actualmente es estudiante de Periodismo y se estrena en el mundo editorial con esta novela. Su estilo es fresco. Emplea un lenguaje sencillo, y no pretende otra cosa que entretener al lector con una crítica social sublime que le despierte y deje en su boca la última palabra.
En la Barcelona de comienzos del siglo XXI, una atractiva informática con deseos de hacer carrera profesional tropieza con otros personajes que llevan una doble vida, y sin darse cuenta, a causa de su inexperiencia y curiosidad, pronto se ve implicada en situaciones de consecuencias graves para ella y para los que la rodean. En DESPERTAR, se entrelazan el amor, la pasión, la amistad, la ingenuidad y la ambición. Es de gran contenido anímico y motiva a no paralizarse ante la adversidad.
Con un estilo fresco y trepidante, esta obra nos ofrece variados temas contemporáneos que se mezclan con buen humor e invitan a reflexionar sobre las relaciones profesionales, personales, y de pareja, en el mundo actual.
El viento soplaba fuerte y advertía que con la llegada del otoño se estremecerían no sólo las hojas secas de los grandes árboles frondosos, sino también la vida de algunas personas enredadas en sus confusas experiencias. Dentro de la agencia de viajes el aire acondicionado ventilaba los despachos cargados de nerviosismo y de los cuerpos ya agitados, por la mañana del segundo lunes de septiembre. Los empleados de atención al cliente habían detectado a tempranas horas una avería informática, que no permitía realizar la venta de servicios.
Ni el personal, ni los clientes podían entrar al portal de la agencia en Internet. Si intentaban acceder al website, en lugar de la página de inicio de la empresa, aparecía en pantalla la web de un hacker que ofrecía información alarmante. Se podía leer un corto mensaje, al tiempo que el audio del ordenador emitía temas de rock amenazantes, y en el fondo de la proyección se organizaban pelotones de insectos marchando al ritmo de la música en dirección hacía una red de computadoras.
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