De Abraham a Klein

Coleccion Autor

A un siglo de las primeras contribuciones psicoanalíticas de la depresión melancólica

ISBN: 978-84-9923-426-7
Nº Páginas: 296 pags
Género: Psicología
Formato papel
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Autor/es: 

Miguel Ferrández Payo, médico psiquiatra, ejerce como Jefe Clí­nico en el Centro Neuropsiquiá­trico Nuestra Señora del Carmen, de Zaragoza (HH. Hospitalarias) y en su propia consulta. Su orien­tación es la psiquiatría dinámica y la psicoterapia psicoanalítica, y su campo de interés preferencial, la aplicación del psicoanálisis a la psiquiatría (especialmente a la de­presión grave unipolar/bipolar), así como la historia de la relación entre ambos.

Además de la presente obra, es autor del libro Karl Abraham y la sucesión a Freud (En el Comité Secreto, a través de su correspon­dencia completa), publicado en CULTIVALIBROS.

Título:
De Abraham a Klein

La depresión melancólica, universal trastorno des­crito desde la antigüedad, no se transformará en en­fermedad física “ni aunque se descubra el correlato somático de los trastornos psíquicos” (Tellenbach). La comprobación del efecto limitado de las medica­ciones ha reafirmado a la psicoterapia. La “dinámi­ca”, encaminada a comprender los procesos psíquicos inconscientes se nutre del psicoanálisis. A un siglo de las contribuciones iniciales se revisa la primera época, previa a la diáspora de los psicoanalistas europeos, en búsqueda de las aportaciones originales mediante una exposición anclada a la literalidad plasmada sobre una maqueta conforme al modelo médico que facilita el visionado clínico.

Respondiendo al desafío de Ey a sostener las tesis psi­coanalíticas acerca de la melancolía desde la ligazón lógica y a la llamada de Ebtinger a la comprensión de su sentido en base al diálogo epistolar entre Sigmund Freud y Karl Abraham —psiquiatra berlinés forma­do con Bleuler— se pretende demostrar que su obra, subsumida en la del maestro, es diferente, anterior y más estructurada y enraizada en la clínica. Su pre­matura muerte afectó gravemente a la aplicación del psicoanálisis a la psiquiatría e influyó en su discípula, Melanie Klein.

Leer un fragmento:

Desde la psiquiatría deseo reivindicar su extraordina­rio aporte pionero en ideas propias condensadas de valor, creatividad y originalidad extraídas con rigor de la clínica. Englobadas usualmente en la teoría freudiana, busqué ante­riormente (Ferrández 2008) e insistiré en ello, en remarcar sus particularidades a través de la obra y la correspondencia, con el objetivo, de intentar demostrar que constituían una teoría unitaria diferenciada: la denominada teoría biológica (Dio de Bleichmar 1978), según Mitchell (1988), una de las tres tendencias básicas subyacentes en el pensamiento y en la praxis del psicoanalista actual.

Karl Abraham fue el primero que se introdujo en las psi­cosis “utilizando ante todo medios psicoanalíticos” y, con los únicos y breves antecedentes en el psicoanálisis de la de­presión de Maeder (1911), Brill y Jones, el autor pionero en el tema que tratamos por lo que se le denominado el “padre psicoanalítico de la melancolía” (Caparrós 2004). Hablaba de “afecciones cíclicas” bajo el vocablo kraepeliniano “ma­nish-depressives Irresein”, así como Freud empleaba el tér­mino “melancholie” en Duelo y melancolía en referencia a “estados melancólicos francos” (Widlocher 1983), que para Gero y Tellenbach corresponderían a melancolías bipolares, a diferencia del typus melancholicus de éste último, que como él mismo -inquirido por Ebtinger- se ocupó de deli­mitar, correspondía sin embargo a unipolares (delimitación entrevista por Pichot como el único gran avance de la clínica psiquiátrica de los trastornos afectivos del siglo xx. (Stagna­ro 2006). Me referiré por tanto a la melancolía del trastorno bipolar. Si tanto él como Freud se cuidaron bien de ocupar­se de casos clínicos bien diferenciados, y por tanto, no suje­tos a descrédito desde la psiquiatría clásica, entiendo que no ha sido así por la mayoría de sus continuadores (Ey 1980), a pesar de haber requerido la atención de los psicoanalis­tas con mayor experiencia psiquiátrica. Será objeto de otro trabajo revisar la vacilante proposición de Widlocher de emprender la vuelta a la distinción clásica entre depresión melancólica y las formas neuróticas con el protagonismo respectivo de la agresión y la herida narcisista, “concepción frecuentemente defendida desde que la psiquiatría existe, por haber nacido en y por el descubrimiento mismo de la melancolía” (Ey 1978).