Cuentos por Haití

Coleccion Cultiva

ISBN: 978-84-9923-868-5
Nº Páginas: 266 pags
Género: Narrativa
Formato papel
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Papaporte para la Cooperación PAC es una entidad sin ánimo de lucro, constituida el 22 de Marzo de 2010. PAC trabaja en la cooperación para el desarrollo y actúa localmente en las comunidades para mejorar las condiciones de vida de los mas desfavorecidos, especialmente los niños, incidiendo en las causas de la pobreza y las desigualdades.

Nuestra misión es servir a los países mas desfavorecidos, ya sea por su situación geográfica o por causas de pobreza, marginación o exclusión social. Estamos presentes en zonas afectadas por catástrofes naturales y humanas, cooperando con instituciones locales e internacionales.

“Haití es nuestro presente y nuestro futuro inmediato”

“Haití, un país que no acabó de nacer porque no le dejaron”.

Título:
Cuentos por Haití

Es uno de los pilares básicos de la Asociación Pasaporte para la Cooperación fomentar la educación infantil y creemos que la escritura y la lectura son medios fundamentales para lograr el éxito del proceso educativo. Así pues, esta es una obra escrita por niños y adultos, para niños y adultos.

Este libro tiene fines benéficos tanto económica como intelectualmente. Se edita con el fin de ser leído por niños y niñas de países en vías de desarrollo, como Haití, en donde la mayor parte de la población infantil no tiene acceso a la educación ni a los materiales elementales de aprendizaje.

Leer un fragmento:

Ganas de llover

Montse Polidura Navío

Hace muchos años, más de los que tienen tus padres y tus abuelos juntos, vivió un niño muy especial en una pequeña ciudad del Norte. Se llamaba Mario, y lo que lo hacía tan especial era que siempre que él lloraba llovía, y entonces ya no paraba en todo el día.

Esto, por sí sólo, no hubiera sido importante, porque en la ciudad donde él vivía llovía varias veces al mes. Pero el problema era que Mario era un niño muy llorón y lo hacía por cualquier cosa: porque su madre no le compraba un dulce, porque su hermano cogía el trozo de tarta que él quería, porque la maestra le reñía si manchaba los cuadernos, porque perdía jugando a las canicas. En fin, todo aquello que cualquier niño tiene que soportar cada día para poder crecer se convertía para Mario en un buen motivo para llorar, como si, en vez de hacerse mayor, hubiera decidido quedarse pequeño para siempre.