Conociendo a mis vecinos

Coleccion Cultiva

Crónica de un estudio sobre la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días o Mormones

ISBN: 978-84-9923-508-0
Nº Páginas: 262 pags
Género: Religión
Formato papel
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Autor/es: 

María del Mar Escudero Rojo nació en 1975 en Talavera de la Reina.

Reside la mayor parte del tiempo en Buenaventura (Toledo). Se licenció en Humanidades por la Universidad de Castilla-La Mancha y estudió un máster en Museología, así como diversos cursos de postgrado de temática museística en la Universidad de Alcalá de Henares. Este es el primer libro que escribe. marimar.escudero@gmail.com

Título:
Conociendo a mis vecinos

«Mi llegada a un piso de estudiantes, el descubrimiento de unos vecinos “misteriosos” y el interés por conocerlos, darán paso, a lo largo de tres años, a una serie de hechos y anécdotas curiosas».

Este primer contacto con el mundo de los mormones fue el motivo por el que la autora eligió la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días como tema de investigación para una asignatura de Antropología que estudiaba en la Universidad.

Relatado a modo de crónica, en Conociendo a mis vecinos, encontrarás información diferente, objetiva y entretenida sobre esta Iglesia.

Toda oportunidad que da la vida, si se aprovecha, se convierte en una experiencia. Conociendo a mis vecinos es la expresión y el resultado de una oportunidad regalada –la de “convivir” con gente de otra religión– que acabó desembocando en una serie de experiencias inesperadas para la autora.

Leer un fragmento:

Éramos tres chicas en un piso de estudiantes en la ciudad de Toledo; yo llegué la última. Después de haber perdido el tiempo estudiando Derecho durante dos años y, tras un verano sopesando y pensando qué hacer con mi vida, decidí matricularme en Humanidades. Así que, por fin empezaría a estudiar algo que realmente me iba a parecer interesante y más acorde con mis gustos.

Recuerdo que en el buzón de los vecinos había un cartel escrito con bolígrafo en el que se podía leer “Los Élderes”. ¡Qué raro nos pareció! A mí me sonaba como a “gitaneo”: élderes… el lerele…

La primera vez que les vi, pensé que eran Testigos de Jehová o de alguna otra religión que no conocíamos. Una de mis amigas pudo leer una de las placas que lucen junto al bolsillo de la camisa: Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

¡Mormones! ¡Vaya suerte, para una vez que tenemos vecinos jóvenes... y son mormones! ¡Qué mal nos sentó! En nuestra planta sólo había dos puertas. Ellos vivían en el 1ºA y nosotras en el 1ºB.

Pronto entró en nosotras la curiosidad por investigar quiénes eran y qué hacían esos chicos. La verdad es que al principio los veíamos muy poco y, cuando los veíamos, tampoco los saludábamos. Simplemente nos quedábamos mirando como con ganas de decir algo pero sin atrevernos ninguno al final. Siempre iban de dos en dos, con sus trajes, encorbatados, bien peinados y luciendo sobre