Buscando los confines de la Tierra

Coleccion Autor

Un recuerdo de Juan de la Cosa en su 500 aniversario

ISBN: 978-84-9923-503-5
Nº Páginas: 398 pags
Género: Historia
Formato papel
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Autor/es: 

José Mª Izquierdo nació en Oviedo, en 1944. Ejerció como neurocirujano durante más de cuarenta años, llegando a ser –sucesivamente– Jefe de los Servicios de Neurocirugía del Hospital Clínico Universitario de Valladolid, del Hospital Central de Asturias y del Hospital Valdecilla de Santander, así como Catedrático de Neurocirugía de la Universidad de Cantabria y Presidente de la Sociedad Española de Neurocirugía.

Como historiador, es discípulo doctoral de don Pedro Laín Entralgo, habiendo destacado –desde su juventud– por sus libros y publicaciones históricas, muchas de ellas relacionadas con la Medicina, como Historia de la Neurología Clínica Española, Historia del hospital San Luis de Palencia (Premio Benito Menni 1988), Historia clínica de Leopoldo Alas, History of Spanish Neurology in 19th Century, o bien con Cantabria, como Sixto Obrador en la Medicina de su tiempo (Premio de la SLEN 1995) , 70 años de Valdecilla o esta original biografía que ahora ve la luz en el 500 aniversario de la muerte del insigne piloto cántabro Juan de la Cosa.

Título:
Buscando los confines de la Tierra

El libro Buscando los confines de la tierra viene a ser una biografía de Juan de la Cosa, el ilustre marino cántabro cuyas hazañas son aún poco conocidas. Como recuerda el subtítulo, es un pequeño homenaje al eminente cartógrafo en el 500 aniversario de su heroica muerte, acaecida en Turbaco, lugar próximo a la desembocadura del río Magdalena, en la actual Colombia.

La biografía es original y distinta por dos razones. En primer lugar, está escrita en forma de diario, en primera persona; y, en segundo lugar, refiere episodios de su mocedad y primera juventud que están inventados por el autor, ya que carecemos de fuentes que nos informen de esa época juvenil. Es posible, incluso probable, que algunos de ellos no hayan ocurrido tal como aquí se relatan, aunque nadie puede –precisamente por esa ausencia documental– asegurar que no sucedieron.

Tenemos, en cambio, algunas fuentes documentales de su vida a partir del momento en que presta o alquila su nave, la “Santa María”, a la “empresa de Indias”. A partir de ahí la biografía es histórica, con solo algunas concesiones a la imaginación del autor, siempre basadas en indicios, tradiciones o rumores documentados. Una bibliografía variada, así como numerosas notas a pie de página documentan lo expresado en el diario de su azarosa vida.

En esos años en los que las naves portuguesas y españolas asombraron –y guiaron– al mundo, vivió don Juan de la Cosa, experto marino, competentísimo piloto, hábil e inteligente cartógrafo, conquistador valiente, y hombre cabal, honrado y sensato.

Leer un fragmento:

Santa María del Puerto, lunes, 4 de diciembre, 1475

El tiempo anda algo revuelto, que es lo suyo en estas fechas, y hay días que resulta incómodo hasta ir a recibir las lecciones del preceptor. La lluvia, el viento y el frío apenas nos dejan salir de casa, y los marineros, en estos días tan desapacibles, olvidan la pesca y el transporte marítimo, y sólo salen de casa para ir a la taberna o al mesón.

Los cinco chicos que recibimos las lecciones de don Servando pasamos habitualmente la mañana en casa del maestro, que nos enseña latín, matemáticas y astronomía. Mi padre dijo que de la música podría prescindir. El latín parece que es necesario para las progresar en cualquier ciencia, pues la gran mayoría de los libros están escritos en esa lengua. Yo ya lo entiendo bastante bien y me voy arreglando para saber lo que dicen los grandes volúmenes que tiene el maestro.
Ayer le pregunté a mi padre si él creía que la tierra era redonda como una naranja, tal y como decía don Servando. Me dijo que sí, aunque reconoció que no lo comprendía muy bien.

–Los que están en el otro extremo de la esfera, en la parte de abajo, deberían de caerse hacia el cielo, –dije yo.
–Sí, supongo que sí, y el agua del mar también debería de caer. El mar se secaría en poco tiempo.
–Quizá sólo esté habitada la parte alta. ¿Cómo van a andar los de la parte inferior con la cabeza hacia abajo y los pies para arriba?
–Sí, no es fácil de comprender. Y en cualquier caso, aunque sólo hubiera personas en la zona superior de la esfera, el agua debería de fluir. El agua siempre va hacia abajo, nunca sube. Sin embargo todos los sabios dicen que es redonda; las cuentas y los cálculos para navegar se hacen como si fuera redonda, y salen bien y concuerdan. La longitud y latitud se toma en grados, que es medida de esferas. Además, si te fijas en los barcos que se van alejando de tierra camino del horizonte, verás que primero desaparece el casco, pero se siguen viendo las velas. Sólo más tarde van desapareciendo las jarcias y el velamen. Eso indica que el horizonte es curvo. Si fuera plano se iría difuminando todo el barco al tiempo, más o menos.