INFORMACIÓN
Cómo editar y vender
un libro con Cultivalibros.
Contacto: Abel de Lamo
Teléfono: 91 50 60 975
INFORMACIÓN
Cómo editar y vender
un libro con Cultivalibros.
Contacto: Abel de Lamo
Teléfono: 91 50 60 975

Juan Antonio Casín Zapatero nació en Burgos en 1974.
Desde pequeño quiso aprender y poner en valor la historia y el arte de su pueblo, Roa, tan brillante en hechos y monumentos y tan desconocida a causa de los escasos documentos que sobrevivieron a la destrucción de las guerras.
Siguiendo la tradición cultural europea, ha procurado unificar ciencias y letras en sus gustos y estudios, de modo que no esté reñido un trabajo industrial con la observación detenida de un monumento o la lectura detallada de un manuscrito antiguo.
Un día se dio cuenta que, a veces, los viejos libros nos hablan entre líneas, y que una simple frase nos puede revelar el dato, la sorpresa escondida: cómo, quién, cuándo y por qué de unos sucesos y de una época en que, religiosos y laicos, a fuerza de ver lo mismo todos los días, no cuidaron de describirnos de lo que ahora no nos queda ni los cimientos, ni un jirón, ni un folio arrugado y ratonado, ni nada.
Otro día buscó, por curiosidad, la partida de bautismo de un bisabuelo y ya no pudo parar hasta hallar las de bautizados, casados y difuntos de todos sus antepasados conocidos.
Bodegas y lagares de Roa es su primer libro, fruto del convencimiento de que los antiguos lagares y bodegas, más que formar parte del patrimonio de nuestra villa, son su esencia. Por eso se propuso redactar un exhaustivo censo y una semblanza de dichos lugares donde tantas horas y años pasaron nuestros antepasados para lograr el fruto de la tierra y de su esfuerzo.
Hablar de los antiguos lagares y bodegas de Roa es adentrarse en un mundo y una época aún cercanos pero que, inevitablemente, caen en el olvido con el paso de los años y las personas. ¡Quién no ha vendimiado alguna vez o todos los años!. Pero, ¿quién ha vendimiado con carro y cestos?. Y, ¿quién ha pisado uva y tirado el mosto a las cubas?
Cambian las formas y los métodos, procurando aunar tradición y modernidad para mantener y mejorar el legado que hemos recibido. Ha llegado, pues, el momento de rendir homenaje a los lagares y bodegas, los sitios donde empezó todo, donde se obtuvo el fruto más preciado de esta tierra, de esta Ribera tan familiar a nosotros; donde lo serio y lo festivo se encontraron y complementaron… Visitar e investigar las bodegas antiguas no es buscar primorosas obras de arte -aunque algunas bóvedas sí lo sean-, sino conocer, respetar y divulgar nuestro patrimonio más popular; sacar a la luz de la superficie, siquiera figuradamente, sus solemnes y misteriosas naves.
Aún se perciben el quejido y los chasquidos de sufridos husillos y poderosas vigas de lagares; en las bodegas decenas de generaciones tienen por testigos a centenarios arcos de piedra; ennegrecidos arcos de ladrillo pueden dar fe de afanes y sacrificios; perennes surcos en el techo nos recuerdan las expertas manos que una vez estuvieron aquí…
Sea, pues, este libro, un modesto homenaje a todos nuestros antepasados y a su esfuerzo común por salir adelante y por dejarnos algo de que estar orgullosos.
J. A. Casín
La Poda
La poda es una importantísima labor que determina, en gran medida, la producción de la cepa ese año. Cortar las varas y dejar las yemas era relativamente sencillo. Otra cosa era hacerlo bien o mal. Se buscaba que la cepa quedase bien abierta al sol, aireada, en previsión de enfermedades como la botritis y con los racimos bien distribuidos para una mejor vendimia.
Esta labor se realiza entre diciembre y marzo.
Se empleaba para ello un instrumento llamado podadera, con doble filo en los lados opuestos, uno muy cortante y otro más robusto como una boca de hacha. En la parte central encajaba un mango de madera. El filo más fino permitía dar cortes muy limpios en los sarmientos. Para cortes de cierto grosor en la madera vieja se usaban serruchos curvos.
Al igual que en casi todos los lugares, se tenía en cuenta -si era posible- la preferencia de podar con luna menguante, pues es el momento de menor concentración de savia en la planta.
La forma de realizar la poda “en vaso” determinaba que la planta tomase la conocida forma de candelabro: no se estilaba el actual emparrado, aunque el sugestivo nombre de El Parral indica haberse empleado en dicho pago. No obstante, actualmente hay más sistemas de poda y sus derivados: cordón simple, cordón doble, cortina, espaldera, doble Guyot...
(...)