INFORMACIÓN
Cómo editar y vender
un libro con Cultivalibros.
Contacto: Abel de Lamo
Teléfono: 91 50 60 975
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¿Has tenido alguna vez el deseo de cambiar el mundo?, ¿qué harías tú si tuvieras todo el poder y de ti dependiera el futuro del planeta?, ¿qué decisión tomarías?, ¿cuáles serían tus pensamientos al enfrentarte ante una sociedad llena de maldad, de odio, de corrupción, donde impera la drogadicción, la prostitución, la decadencia?
Este libro ofrece esas vivencias que, de alguna forma, todos hemos vivido u observado en este mundo, donde lo material va ganando terreno a lo largo y ancho del planeta, y no hay marcha atrás. Los seres humanos hemos antepuesto lo material sobre los valores, sin importarnos los daños colaterales que, por ejemplo, hacemos a la flora y a la fauna. Dime, ¿tú que harías ante todo eso? He aquí la oportunidad de pasar por esos momentos como lo hizo el Ingeniero Peter Roe, en un mundo como el que estamos viviendo y cómo será en unas décadas, mas no cambiaremos sino por el contrario, avanzaremos más en la degeneración.
Este libro analiza todo lo que está por venir. ¿Habrías tomado la misma decisión que el Ingeniero Peter Roe tomó en el año 2088?
Una vez más, el ingeniero Peter Roe fue duramente interrumpido de sus profundos pensamientos, esta vez por aquel personaje que le urgía ser recibido por Peter que al no lograrlo se había molestado tanto que empezó a forcejear la entrada junto con su guardaespaldas. Pero, obviamente, Peter no les dejó entrar.
Observaban de cerca aquella escena Robert, Rosy y compañía cuando Rosy logró reconocerlo.
—¡Mira! ¡Mira, Robert! Mira quién es tu personaje, ya recordé —exclamó Rosy.
—¿Quién es, Rosy?
-Mira, con esa cara marcada, pelo blanco pero completo, alto, cincuentón y bien vestido no cabe duda de que es… ¡es Rod Conrad!, el representante de la Comunidad Europea.
—Pero ¿qué hace él aquí? ¿Vendrá acaso con algún mensaje de su Presidente? ¿Lo conoces Rosy?
—Sí. Hemos tratado algunos asuntos por pantalla, pero nada más. ¿Por qué no querrá Peter tampoco recibirlo sa61
biendo de antemano lo urgente que es resolver la crisis ante Europa y Asia?
—Mira, Rosy, yo creo que por su discurso, pues está tan metido en él que quiere terminarlo cuanto antes y quizás incluya algún tema de la posible guerra entre esas dos comunidades.
—Sí, quizás sea por eso, Robert.
—Oye, Rosy.
—Sí, dime John.
—¿No era Rod el socio que tuvo Peter cuando era un gran millonario, cuando logró mucho éxito con su empresa dedicada a la recuperación de hidrocarburos y que lo llevo a ser el empresario del año de aquellas fechas?
—No, John, su socio era Hans Powell, compañero de Peter en la carrera de Ingeniería Química y en un proyecto de investigación para la escuela. Peter logró muchos avances para convertir algunos derivados del petróleo en un recurso renovable al regresarlos nuevamente como lo hicieron en sus orígenes como estratos superiores de la corteza terrestre. El proyecto no tuvo éxito, y ya siendo profesionistas, Hans, -que era una persona de baja estatura, de mirada entrecortada, introvertido, un año menor que Peter, con lentes más grandes que su cara, pero todo un genio-, siguió haciendo intentos por su cuenta en Alemania, sin tener éxito. Le envió sus avances a Peter y juntos dieron en el clavo, concluyendo el proceso que dio inicio de su empresa regeneradora de hidrocarburos, que convirtió en ese entonces a Peter en una persona ostentosa, materialista, convencio62
nal, presuntuosa, motivado mucho por su éxito económico y que en la década de los sesenta de este siglo, era la empresa del momento, con muchas ventas, muchas inversiones. La empresa más destacada de esa época por sus utilidades, pero ¿quién se imaginaba que ese mismo éxito fuera el inicio de su debacle? Tenía un hijo de nombre Clark, un niño de tan solo seis años de edad, amigable, tierno, ojos claros como su madre y pelo negro, pero como pasa con todo empresario exitoso es blanco de los secuestradores, y lamentablemente su hijo fue secuestrado. Cuentan los hechos que era una tarde nublada, estaba nevando, hubo una persecución al vehículo que transportaba a su hijo y a sus guardaespaldas. Tal persecución hizo que sus guardaespaldas se salieran del camino y fueran encañonados por los secuestradores para llevarse a su hijo con ellos, noticia que al darse a conocer enmudeció al mundo empresarial. Pasaron varias semanas sin tener noticias del secuestro, imagínate la desesperación de los padres que con tanta presión buscaban culpables de los hechos y echándose la culpa unos a otros, tanto que Nancy, la esposa de Peter, apenas un año menor que él, a quien él conoció en su noche de premiación al mejor empresario del año, amiga de Meg una amiga de su juventud que se la presentó, la conoció, y su coqueteo, sensualidad, madurez, su figura, y ojos azules lo conquistaron para casarse con ella, y bueno ahora ella le reprochaba el no haber contratado mejores guardaespaldas. Una tarde llegó por fin la tan esperada llamada de los secuestradores. Se dice que lo que pedían era muchísimo y que Peter no contaba con mucho efectivo, pues todo lo tenía invertido, por lo que decidió vender sus acciones a Hans a cambio de dinero en efectivo. Al oír la noticia Nancy de la decisión que había tomado Peter, Nancy le hizo ver su desacuerdo, que no estaba de acuerdo en que vendiera sus acciones, pues se quedarían sin nada. Peter, sin hacer comentarios de momento, firmó la venta de acciones que desde luego Hans no aceptó por lo honesto de su persona, que no le permitían aceptar esa acción de Peter aprovechando la situación, pero si aceptó que la empresa fuera hipotecada para contar con dicho dinero. Una vez reunida la cantidad que pedían los secuestradores y a la espera de que le llamaran, después de unos días por fin le volvieron a llamar.
—¿Ya tiene el paquete completo? —preguntó la voz al teléfono.
—Sí, ya lo tengo, pero antes quiero hablar con mi hijo y saber que está bien.
—OK. Hijo de…, solo unos segundos si no quieres que se vaya a la…
Le pasaron a su hijo, al que se le notaba temeroso, angustiado, y al escuchar a su padre se le salieron.