INFORMACIÓN
Cómo editar y vender
un libro con Cultivalibros.
Contacto: Abel de Lamo
Teléfono: 91 50 60 975
INFORMACIÓN
Cómo editar y vender
un libro con Cultivalibros.
Contacto: Abel de Lamo
Teléfono: 91 50 60 975

Mi nombre es Alfredo Vázquez Casal. Nací el La Coruña en el mes de enero de 1932. A la edad de 12 años dejé la escuela y empecé a trabajar. A los 16 ingresé en la Marina de Guerra Española, y me licencié por enfermedad a los 20. Por razones de trabajo me trasladé a Madrid a los 46 años, y allí viví hasta los 65. Desde muy joven me aficioné a la lectura, y esta me llevó a escribir algunas historias.
El motivo de haber escrito esta novela lo explico al inicio de la obra, y además de lo ahí dicho, intento en mi relato darle al hecho sexual la importancia que se merece. Romantizarlo si capaz soy de ello, y desnudarlo a la vez de todo prejuicio que sobre el mismo existe. También, y en especial, intento situarlo a un mismo nivel en toda forma de sentirlo o practicarlo, aunque ello no sea compartido por unos u otros.
Habían pasado buena parte de la noche y la mañana hablando del sueño de tener un hijo. Margarita le dijo estar dispuesta a dejarse embarazar por Juanetti, con la condición de que él no supiese nunca con quien lo había hecho. El cómo llevarlo a cabo lo había arreglado con un. “Sé que tú sabrás solucionarlo.” Alma decidió retomar el tema. Quería saber hasta dónde arriesgaría su amada Condesa su intimidad. - Siguiendo con lo nuestro Marga. Supongamos que tuviera que hablarle de ti a Lolita… - Yo confió en lo que tú hagas. El sueño merece la pena, y si tiene un coste habrá que abonarlo. - ¿Me das carta blanca…? - Sabes que la tienes. ¿Ya sabes como hacerlo…? - En parte… Lo que no sé, es como evitar el que ella no te sepa de por medio. - Alma… ¿De verdad crees que se creyó lo de Segovia…? - No lo sé. Por boba no la tengo. Pero es distinto que te suponga mirándola a que lo sepa. Incluso a que pueda verte. Se miraron en silencio valorando el hecho, y fue Margarita quien decidió: - Si así tuviese que ser que sea. Será el coste de un algo maravilloso. Eso sí. Si me tuviese que ver. Que sea de espectadora. Nunca como parte activa. Luego… Que piense lo que ella quiera. Hizo una pausa para decirle de nuevo: - Quien no debe saber nunca nada es el chico. - Eso puedes darlo por seguro querida.