INFORMACIÓN
Cómo editar y vender
un libro con Cultivalibros.
Contacto: Abel de Lamo
Teléfono: 915060975
Pedidos librería: 915392659
INFORMACIÓN
Cómo editar y vender
un libro con Cultivalibros.
Contacto: Abel de Lamo
Teléfono: 915060975
Pedidos librería: 915392659

¿Quién dijo que el verano es la única estación divertida?, ¿acaso no te gusta dibujar ese muñeco de nieve que has hecho con tus vecinos, buscar hojas secas para darle a tu habitación un aire otoñal, o criar gusanos de seda a la llegada de la primavera?
Si lo único que sabes hacer cuando has terminado tus deberes es acomodarte en el sofá para ver la tele o jugar a los videojuegos, también acuérdate de abrir este libro porque seguro que éste te dará más de una idea divertida para disfrutar en casa.
Con todo lo que aprendas aquí, tienes asegurado mucho tiempo de entretenimiento. Además, es posible que descubras algunas cosas que te gusten tanto como para convertirlas en tu mayor pasión: ¡en tu afición!
Con Actividades para no aburrirse nacerán artistas, científicos, naturalistas, artesanos o coleccionistas, a los que se les invita a crear hábitos saludables de actividad física en el medio natural, a desarrollar la capacidad de observación, la sensibilidad y conocimiento hacia los demás seres, la creatividad y, cómo no, la imaginación.
12. ESCRIBE UN CUENTO DE INVIERNO
Los lobos del alud
En un tiempo no muy lejano, vino un invierno tan río tan frío que la comida comenzó a escasear en las montañas nevadas. Los lobos de la comarca tenían tanta hambre que cada vez se acercaban más a los poblados humanos para ver si allí podían encontrar algo de comer. Se dice, incluso, que vieron un lobo saciando su hambre con las naranjas caídas de un naranjo ya que los sabrosos rebaños estaban muy bien protegidos en sus rediles.
Los hombres, ni siquiera consentían que se acercasen los lobos a por las naranjas mustias del suelo, así que recibían a estos animales con escopetas disparándoles a matar.
No obstante, había una mujer de cabellos rojos que se apiadó de estos animales y los alimentó durante los meses helados. Ella pensaba que los lobos también tenían derecho a vivir y a ganarse la vida. Por este motivo, caminaba por la nieve hasta el monte, y allí les brindaba cualquier cosa de carne que les hubiera reservado de las matanzas.
Una tarde-noche regresaba la mujer de ver familia en la aldea vecina, cuando tuvo la mala suerte de ser sorprendida por un alud que procedía de la montaña. La mujer desapareció sepultada por la nieve cuando un lobo la vio.
El lobo aulló para que acudiesen los demás lobos de su jauría, y entre todos desenterraron a la moribunda aldeana. Luego, varios lobos se acurrucaron alrededor de la mujer para darles su calor y así pasaron la noche.
Al la mañana siguiente, la mujer despertó y los lobos se alejaron monte arriba. Ella regresó a la aldea y allí contó el acto heroico de los lobos; pero nadie quiso creerla… contando las malas lenguas:
- ¡Qué tonta está la desgraciá!
Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.