INFORMACIÓN
Cómo editar y vender
un libro con Cultivalibros.
Contacto: Abel de Lamo
Teléfono: 915060975
Pedidos librería: 915392659
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Crisantos Cenera Calderón “TININ”, tiene 72 años y nació en Barcelona como consecuencia de haber huido su madre a Francia para protegerse de los falangistas.
Desde los tres meses vivió en Valle de Santullan, pueblo labrador de las montañas palentinas.
Estudió Formación Profesional en Barruelo de Santullán, y el día que cumplió 17 años empezó a trabajar en las minas de carbón; con 24, emigra al País Vasco para trabajar en su oficio de tornero mecánico.
Juzgado en consejo de guerra por participar en defensa del convenio del metal, cumplió una pena de seis meses y un día de cárcel.
Posteriormente, trabajó en su tienda como carnicero autónomo en Ermua. Jubilado a los 60 años, los ratos libres los dedica al cultivo de hortalizas, a la pesca, a pintar cuadros al óleo y, por último, a recopilar datos sobre el 11-M, y como consecuencia de ello, escribe este libro.
LOS CONFIDENTES
Francio Javier Lavandera, que así se llama este hombre al que quiso captar Toro como colaborador para la trama asturiana, trabajaba de portero en una discoteca de alterne llamada El Horóscopo, y fue allí donde se conocieron estos dos confidentes
Toro, después de cierto tiempo, llegó a coger tal confianza como para hacerle ciertas proposiciones y propuestas a éste, entre ellas, una en la que le ofrecía un trabajo para hacer de correo de ETA y llevar dinamita, e incluso le propuso matar a una persona, y le aseguró que era ETA quien pagaría, y muy bien, aquel posible asesinato. No le dijo de quién se trataba, pero posiblemente fuera un empresario, un político o, tal vez, José Ignacio Fernández, “Nayo”. Además, le aseguró y prometió que no tenía por qué tener miedo, porque él estaba bien protegido
por personas muy importantes.
Estas personas no podían ser otras que aquellas que prepararon el plan para que pasase unos meses en la cárcel como colaborador, y luego le dejaron en libertad condicional mientras el resto de compañeros de la operación Pipol seguían en prisión.