Fernando Martínez-Pintor y Nuria Durani Pich
Fibromialgia, dolor de espalda:
dos maneras de expresar el estrés y el sufrimiento
AUTORES: Fernando Martínez-Pintor y Nuria Durany Pich
Fernando Martínez-Pintor (Madrid, 1953) es Médico por la Universidad Complutense de Madrid, Diplomado en Estudios Avanzados, Especialista en Reumatología y Master en Medicina Psicosomática.
Pertenece y colabora con Sociedades Médicas nacionales e internacionales dedicadas al estudio y tratamiento del Dolor.
Ha dirigido diferentes cursos internacionales en colaboración con Hospitales de Paris, Ginebra y Montpellier, así como trabajos de investigación en el campo del dolor y las somatizaciones.
Es Miembro de la Junta directiva de la Societat Catalana del Dolor, Profesor Asociado de la Universitat Internacional de Catalunya y en el momento actual dirige el Instituto de Reumatología de Barcelona.
Nuria Durany Pich (Barcelona, 1961), es Bachelor of Science por la Universidad de Nueva Gales del sur (Sydmey, Australia), Master en Educación y Doctora en Biología.
Académica Numeraria de la Real Academia de Doctores. Miembro de diferentes sociedades dedicadas a la investigación, especialmente en el campo de las Neurociencias y ha sido becada por la Asocicación Alexander von Humboldt.
Su campo de investigación es Enfermedad de Aizheimer las demencias y la esquizofrenia.
Actualmente es Investigador principal de varios proyectos nacionales e internacionales y su grupo de investigación ha sido acreditado por la Generalitat de Catalunya. Es Vicerrectora de Investigación de la Universitat Internacional de Catalunya.
TÍTULO: Fibromialgia, dolor de espalda:
dos maneras de expresar el estrés y el sufrimiento
La fibromialgia, la fatiga crónica, el dolor de espalda, el síndrome del quemado profesional (burnout), ¿son la misma enfermedad? ¿Qué tienen en común y en qué se diferencian?
La somatización, los síntomas médicamente inexplicables, ¿porqué no se enseñan en la mayoría de las universidades españolas, si representan el 50 por cierto de las consultas médicas diarias?
Los próximos años serán apasionantes en los avances de los procesos dolorosos; la hipermemorización neuronal; las alteraciones en la cognición, la ansiedad y los trastornos del estado de ánimo:; la visualización de las áreas del cerebro involucradas en cada proceso doloroso… Estos conceptos hasta hace poco eran una habitación a oscuras, y poco a poco se está llenando de luz.
Superada ya la visión cartesinana, que consideraba independientes las enfermedades del cuerpo de las enfermedades de mente, todos, pacientes y médicos, tenemos la obligación de volver la mirada al hombre enfermo, en el sentido más global y más humanista del término.
La experiencia clínica de un reumatólogo y el rigor científico de una investigadora en neurociencias se han unido para dar como resultado este libro, que representa un nuevo enfoque en la visión de la enfermedad: más real, más avanzado y que tiene en su núcleo una visión bio-psico-social del enfermo.
LEER UN FRAGMENTO: El estrés y el dolor
Freud atribuyó a finales del siglo pasado los trastornos somáticos de determinados pacientes a agresiones sexuales que habían sufrido en su infancia. Hoy sabemos que el estrés, no necesariamente de tipo sexual, mantenido en el tiempo, es capaz de desencadenar estos cuadros de dolor generalizados por un proceso de sensibilización central. No podemos hablar de estrés sin hablar de las descripciones realizadas por Selye24 para explicar el cuadro clínico de la persona que ha sufrido o sufre una situación de estrés. Nos gusta más la palabra sufrimiento que estrés, puesto que creemos que se ajusta más a lo que queremos expresar en este libro. El paciente que ha sufrido una situación de estrés, que puede haber sido desde una separación, una mudanza no deseada, una pérdida importante económica, la desaparición de un ser querido, etc., desarrolla un cuadro de “estar enfermo” de manera inespecífica, de difícil manejo para el médico. Es probable que sea la capacidad que tiene el estrés de generar un cuadro de sensibilidad central progresiva, a través del efecto del cortisol sobre el SNC dando como resultado un síndrome de susceptibilidad central caracterizado por dolor cónico músculo-esquelético, ya sea localizado o generalizado.
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