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Miguel Ignacio Portolés Latorre   ___                     
                                                             Paseos por el alma

AUTOR: Miguel Ignacio Portolés Latorre

Miguel Ignacio Portolés Latorre (Madrid, 1940) es hijo y nieto de escritores. No se trata, pues, de un caso de vocación tardía sino de un rasgo connatural que le ha acompañado toda la vida, llevándole a ejercer esporádicamente durante mucho tiempo. Sin embargo, ha sido en los últimos años –algo redimido ya del bullicio que envuelve la vida empresarial– cuando ha ido encontrando el sosiego imprescindible para escribir con mayor dedicación.

Opúsculo modesto del pensamiento rimado y otros apuntes es un poemario comentado y agrupado por estilos; Nepal, Sambhala, Sangrila, un relato cabal y analítico de experiencias vividas en el pe- queño reino himalayo; Despacito y a compás es un documentado estudio del arte flamenco desde sus orígenes; Entreluces es el fruto rimado de vivencias y sueños destilados en el filtro de la madurez.

Actualmente, prepara otros trabajos que pronto verán la luz. Mientras tanto, aquí está Paseos por el alma.

LIBRO: Paseos por el alma

El tiempo, la luz y el agua. Tres puntos que determinan el plano de mis percepciones.

Siempre he escrito desde ahí.

Intento ser poeta de la vida y de la muerte, que son a mi entender la misma cosa, de la realidad a veces imperceptible y de la certeza de lo intangible. Como todo el que escribe lo que siente. No construyo poemas. Sólo transcribo impulsos. Como todo el que siente lo que escribe."

Sufre el cuerpo la fatiga
si es dura la cuesta arriba,
pero subir
siempre es vencer de algún modo.
Si la cuesta abajo es larga
la que se cansa es el alma,
porque bajar
sólo es caer poco a poco.

LEER UN FRAGMENTO:

AL FINAL DE LA TARDE


Cerrados los ojos, arriado el cuerpo,
exhalando la tarde
por los labios entreabiertos
de la calma,
deletreando el silencio,
sobrevolando el olvido,
desempolvando momentos viejos,
repasando ausencias,
recosiendo lo que fue nuevo,
jugueteando en el rincón de lo inútil,
inhalando el tiempo
sin buscar nada,
hurgoneando recuerdos
que ya no sirven,
sin intentar apresarlos,
porque no quiero.
Ya no están vigentes, pero no estorban
y dejo que sigan viniendo.
Después de todo, sé que cualquier noche,
sin que los requiera,
volverán a colarse en mis sueños.
 
 
 
 
 
 
             
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