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José Luis de la Vega
Las despedidas
AUTOR: José Luis de la Vega
José Luis de la Vega nació en Alicante en el año 1953. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodista). Ha publicado los siguientes libros de poemas: El Heredero, Poemas de amor y Los esfuerzos inútiles. En el año 2006 fue el ganador del I Premio de Poesía de Miedo, celebrado en Trasmoz (Zaragoza) con el poema titulado “Yo soy un mono”. Colabora con poemas y artículos en varias revistas de ámbito nacional. Ha realizado recitales poéticos en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, Ateneo y Cafés Literarios, con Chicho Sánchez Ferlosio y Carmen Martín Gaite, entre otros. También ha intervenido como actor en series de televisión y en algunas películas
LIBRO: Las despedidas
"La existencialidad de la lengua transmite en Las despedidas –por intensidad de concepto y experiencia expresadosuna alta tensión. Despedirse es el paso inicial del homo viator, tan inherente a la condición humana: vivir es una eterna despedida. No se canta, se llora lo que se pierde. Mas toda pérdida –por la fuerza misteriosa de la reversibilidad– tiene su ganancia: ese nuevo, y más profundo, valorar lo que queda y nos queda. En estos poemas, el sentimiento de pérdida se pone a pensar. El poeta se alza como una verdad autocomplaciente. Su dolor, que es el nuestro, despliega un soporte de solidaridad activa, una enérgica conmiseración con las almas. La voz de José Luis de la Vega cumple la misión de la mejor poesía: que, en palabra de belleza, la verdad particular alcance validez universal. Poemas como mazazos en la conciencia. Lo inquietante de una letanía del dolor de vivir de todo resistente, ese dolor de tener que morir. Rito dramático interior. Torturado laberinto espiritual. Grave representación del lado oscuro del mundo. Luto de imágenes que representan la demolición del ánimo. Réquiem de los silencios. Elegía a la luz".
Ángel Guinda.
LEER UN FRAGMENTO: III Final
PIENSO EN MÍ
Es tarde ya, es tarde
para cambiar el curso de una vida
que camina veloz hacia la muerte.
Yo, que olí las rosas mecidas por el aire.
Yo, que ante el mar me detuve enamorado.
Yo, que vibré en el alba transparente.
Yo, que sentí las sombras de la noche.
Yo, que subí a las montañas a contemplar las nubes.
Yo, que bajé a los caminos y me senté en sus campos.
Yo, que dormí a la sombra de los árboles.
Yo, que entregué mi corazón al hombre.
Es tarde ya, es tarde
y ahora todo termina y comienza a apagarse.
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